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Las industrias de la cadena dependen cada vez más del volumen de ventas. Por eso, aumenta la vulnerabilidad del sector ante el incremento de la importación que ya está en los niveles más altos de la década pasada. El sector responde con un incremento de la inversión del 31,5% y planea seguir ampliando su capacidad productiva. Todos los rubros de la estructura de costos registraron fuertes incrementos. Se destacan las materias primas, la energía, los salarios y los alquileres.
La mayor preocupación de la cadena de valor de la agro industria textil y de indumentaria es la inquietante baja en la rentabilidad de la actividad productiva. Esta conclusión se desprende de los resultados de la Encuesta Cualitativa Trimestral de la Fundación Pro Tejer, que revela las expectativas de las firmas respecto al tercer trimestre de este año.
"Esta es la primera vez, luego del colapso del régimen de convertibilidad, que la disminución de la rentabilidad se instala como principal inquietud sectorial", señaló el Presidente de la Fundación Pro Tejer, Aldo Karagozian.
"Nuestro sector sigue invirtiendo y generando empleo. Estamos con un importante volumen de ventas y con un preocupante deterioro de la rentabilidad, por lo que somos cada vez más dependientes de que la demanda dirigida a la industria no se contraiga. En consecuencia, el peor escenario es que los incrementos de salarios terminen beneficiando a los importadores y a las empresas y trabajadores del exterior", advirtió Karagozian.
El origen de la caída en la rentabilidad del sector es el aumento generalizado de todos los rubros que componen la estructura de costos del sector. Entre ellos, cabe destacar los incrementos de las materias primas, de la energía (gas, electricidad y fuel oil), de los repuestos de las máquinas que están en dólares, de los salarios, del material de empaque, de los servicios de seguridad, del transporte, de los seguros, de la publicidad y de los alquileres.
INVERSIONES
A nivel general, la estrategia del sector para superar la caída de su tasa de ganancia ha sido la de incrementar y modernizar su estructura productiva. Para ello, las empresas aumentaron su importación de bienes de capital -no hay producción nacional- en un 31,5% en los primeros cinco meses de 2006 respecto a igual período del año pasado. En rigor, contabilizando, además de los bienes de capital importados, las piezas y accesorios y la puesta en marcha de la maquinaria incorporada, la inversión del referido período fue de 240 millones de pesos, 24% más que la de los cinco primeros meses de 2005. Al respecto, cabe resaltarse que las inversiones vienen creciendo muy por encima del ritmo de la producción que, en el primer semestre del año, registra un incremento cercano al 5% respecto a igual período del año anterior.
En el mismo sentido, las respuestas de la Encuesta Cualitativa, que se realiza anual y trimestralmente desde hace dos años y medio, anuncian que la política inversora de las empresas se mantendrá en buena medida durante los próximos tres meses. En efecto, un 41% de las firmas afirmó su intención de realizar inversiones productivas en el tercer trimestre del año. El destino de las mismas está orientado fundamentalmente a la adquisición de bienes de capital y a la construcción o ampliación de las plantas productivas.
IMPORTACIONES
El segundo obstáculo al desarrollo de la cadena es el acelerado aumento de las importaciones. Los montos registrados en los primeros cinco meses de 2006 alcanzan niveles récord de penetración en el mercado local. En efecto, el mercado local demandó, según el INDEC, 430 millones de dólares, lo que implica un crecimiento del 18% respecto a igual período del año anterior. De mantenerse este comportamiento, las importaciones llegarán para todo 2006 a cifras cercanas a los 1.200 millones de dólares, superando el récord histórico de la serie, registrado en 1998.
"Esta dinámica, donde el crecimiento de la oferta externa duplica al de la demanda nacional, desplaza al producto nacional por el importado en nuestro mercado", remarcó Karagozian.
Si bien Brasil, que representa la mitad de las importaciones de productos textiles y de indumentaria, mantiene niveles de crecimiento cercanos al 17% interanual, la mayor preocupación son los pronunciados incrementos de las importaciones provenientes del sudeste asiático. En efecto, las importaciones de India crecieron un 66%, Taiwán 64%, China 38%, Paquistán 38%, Malasia 108% durante los primeros cinco meses de 2006 respecto al mismo período de 2005. De hecho, en algunos sectores, como en el de los sweaters, la situación es crítica por el incremento de la importación china, que acumuló una suba del 650% durante el período de referencia.
FINANCIAMIENTO
El 72% de las empresas, según el relevamiento, utilizan fondos propios y plazos de proveedores, lo que sigue manteniendo a estas dos fuentes como los principales sostenes de la producción sectorial. No obstante lo señalado, se observa un leve crecimiento de la participación del sistema financiero local. En efecto, mientras que durante el año anterior un 18% de las empresas manifestaron cubrir sus necesidades de crédito en los bancos locales, para este tercer trimestre de 2006, esta participación se eleva al 23%.
CRECIMIENTO EN LAS VENTAS TOTALES
Un 49% de las empresas encuestadas esperan un crecimiento de las ventas totales, un 31% no esperan variaciones en sus colocaciones, mientras que el 20% restante sostienen expectativas negativas sobre sus ventas para el próximo trimestre. El clima positivo sobre la evolución de las ventas del sector se potencia al conocer que más de las dos terceras partes de las empresas que esperan aumentar sus ventas, estiman un crecimiento por encima del 5% respecto igual trimestre del año anterior.
CAPACIDAD INSTALADA
Asimismo, mientras el sector se mantiene en un nivel intenso de uso de su capacidad instalada (87% según el EMI-INDEC a Junio 06), un 21% de los consultados afirma que su utilización aumentará mientras que un 11% de las empresas entrevistadas esperan una disminución.
EMPLEO
Los resultados de la Encuesta Cualitativa marcan un panorama favorable en la evolución del empleo sectorial. Un 24% de las empresas manifiestan la necesidad de aumentar su dotación de personal y sólo un 8% mantienen perspectivas de disminución de sus plantas de mano de obra. En tanto, el resto de los consultados planea no realizar modificaciones.