17 de agosto 2001 - 00:00

Tomarán medidas para que haya más fondos

El Banco Central comenzó a analizar alternativas para que el sistema financiero reactive lo antes posible el crédito a las empresas. El pedido corrió por cuenta de las propias entidades, que quieren aprovechar el futuro fortalecimiento de las reservas que tendrá el BCRA por el paquete del Fondo Monetario Internacional para acelerar la recuperación económica.

El análisis del abanico de medidas posibles se está desarrollando al más alto nivel. Varios presidentes de bancos ya se reunieron en los últimos días con el titular del Central, Roque Maccarone, para discutir del tema. La conclusión es que la medida más rápida para alentar la vuelta del crédito es aplicar una importante flexibilización en las normas de previsionamiento y de capitales mínimos que exige el BCRA cada vez que un banco otorga un préstamo.

Tanto los banqueros como los funcionarios del Central comparten una misma visión sobre lo ocurrido en el sistema financiero. Aseguran que la salida de depósitos no se dio por un temor sobre la solidez de los bancos, sino por el temor a una posible confiscación del dinero por parte del Estado.

Dentro de ese razonamiento, no causaría mayores inconvenientes una flexibilización de las normas porque no está en juego la solidez del sistema financiero.

Según el razonamiento de los banqueros, una vez que quede confirmado que el Central tendrá una inyección de reservas se producirá una rápida recuperación de los depósitos. Este reflujo de fondos, a su vez, debería traducirse en un incremento paralelo del crédito al sector privado, que en los últimos seis meses cayó u$s 6.000 millones.

Por ahora se descartaron medidas que tendrían un efecto mucho directo, como una rebaja de encajes que liberaría efectivo. Esta medida está expresamente vedada por el FMI en el último acuerdo que firmó con la Argentina en mayo pasado.

«Si hay que respetar las duras exigencias del Central, es casi imposible que salgamos a prestarles a las PyMEs, que tuvieron un fuerte deterioro por la recesión», le explicó un banquero a Maccarone.

En junio el BCRA ya había dado un primer paso para facilitar el acercamiento de las PyMEs a la banca, sobre todo con medidas destinadas a darle ventajas al proceso de refinanciación de deudas vencidas. Básicamente, se flexibilizó la recalificación de una empresa que refinancia su pasivo y cumple con el pago de las primeras cuotas.

Una de las ideas que tiene hace tiempo Maccarone es permitir que una compañía que pagó 15% de su deuda refinanciada ya pueda ser pasada a Categoría 1, es decir a situación normal. Obviamente, cuanto mejor es la calificación de la compañía en el sistema financiero, menores serán los requisitos de capital (y previsiones) que debe establecer la institución para darle un préstamo.

Y hace menos de un mes dio a conocer otra norma que pasó inadvertida, pero que también apunta a darles ventajas a las empresas. La autoridad monetaria pasó a considerar como «garantía preferida» las prendas fijas (sobre maquinarias agrícolas, viales e industriales), hipotecas y también a los activos involucrados en operaciones de leasing (alquiler con opción a compra) y seguros de crédito a la exportación.

De esta forma, el BCRA apuntó a darles más facilidades a la producción y la exportación, ya que al considerarse este tipo de financiación tiene «garantía preferida», automáticamente se reduce a la mitad la necesidad de previsiones.

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