17 de abril 2020 - 10:05

Ahora se conoce que existe un verdadero seguro de desempleo

Si todos los trabajadores argentinos hubieran estado protegidos por esta modalidad, ni ellos ni las empresas tendrían dificultad alguna en la actual cuarentena.

El Seguro por Desempleo brinda a los trabajadores asalariados registrados, legalmente despedidos sin justa causa, un pago mensual.

El Seguro por Desempleo brinda a los trabajadores asalariados registrados, legalmente despedidos sin justa causa, un pago mensual.

Noticias Argentinas

Tras el despido de 1.400 trabajadores por parte de una importante empresa constructora, algunos medios de comunicación difundieron la noticia haciendo foco en la insensibilidad de la medida en medio de la dura situación.

Posteriormente, los mismos medios informaron que esos trabajadores estaban protegidos por el seguro del denominado “Fondo de Cese Laboral” del Estatuto de los Trabajadores de la Construcción. Es decir que los despedidos estaban ampliamente protegidos.

Debido a este episodio, toda la ciudadanía se enteró de la existencia de este seguro, que funciona exitosamente en todo el país desde 1980 (como dato, en la construcción se desempeñaba en 2017 más del 7% de los trabajadores formales, según el Ministerio de Trabajo).

Ahora bien, si todos los trabajadores argentinos hubieran estado protegidos por esta modalidad, ni ellos ni las empresas tendrían dificultad alguna en la actual cuarentena y el Estado no necesitaría del REPRO ni ayudar a las pymes para que paguen los sueldos.

No por casualidad bajo esta modalidad se protege a los trabajadores en Brasil, Panamá y Perú, las tres economías de mejor desempeño económico de Latinoamérica en el último año.

Por ese motivo es de esperar que estas tres economías sean las que más rápidamente se recuperen cuando termine el Covid-19; considerando lo que se verificó cuando terminó la crisis del 2008, cuando el primer país que se recuperó fue Estados Unidos, gracias a que el seguro de desempleo mantuvo enteras a las pymes industriales y comerciales y los trabajadores cobraron el beneficio.

Sin embargo, en nuestro país, la situación es distinta y preocupante. Principalmente porque la generación de empleo está fuertemente contrariada por las cláusulas indemnizatorias de la Ley de Contrato de Trabajo y las anexas, que penalizan a los empleadores generando trabas a la creación de empleos y de emprendimientos; sin estos jugadores, sólo hay estancamiento.

En ese sentido es que, para una recuperación más rápida de nuestra economía, convendría cubrir con el “Fondo de Cese Laboral” a todos los nuevos empleos de todos los sectores. Así habría más inversiones locales y del exterior que permitirían un fuerte aumento de nuevos emprendimientos, con el consecuente crecimiento de empleo mejor remunerado. Este impacto generaría a su vez mayores ingresos fiscales que equilibrarían las finanzas del Estado, sin inflación. Es de esperar entonces que hubiera menos pobreza, ya que viviríamos en una sociedad, en general, más rica. Ese será el primer paso hacia el crecimiento y desarrollo.

Aquí llegamos a un punto trascendental: el desarrollo económico, una realización bastante nueva en la historia de los países. Esta concepción comenzó a diagramarse recién finalizado el siglo XIX cuando todavía países como Estados Unidos, Inglaterra Japón no eran desarrollados como hoy.

Del otro lado existen los denominados Países Menos Desarrollados (PMD), que cuentan con un rasgo común: sus legislaciones, que castigan al empleador y, dado que son los empleadores los generadores de los puestos de trabajo, se contraría la creación de empleo y de nuevos emprendimientos.

Además, en todos estos países desconocen la importancia que los empleadores tienen en el desarrollo económico y sostienen la creencia de que el espíritu empresario está animado por la obtención de utilidades, y que éstas son indecentes, como si fuera que las pérdidas fueran virtuosas.

En ese marco, la Argentina es el único caso conocido que habiendo sido uno de los más ricos quedó estancado más de 70 años (Banco Mundial, 2018). No obstante, tiene todas las condiciones para ser nuevamente uno de los más desarrollados del mundo; sólo hace falta permitir ese potencial y no contrariarlo como ocurre desde hace muchos años.

De cambiar la legislación con lo aquí propuesto, el PBI per cápita crecería de los 10.683 dólares de 2018 a 62.000 dólares en el 2040, es decir, el 80% del de los EE.UU. -como lo fue antes del 1930-. Si países como China, Corea del Sur, Japón y Singapur lo hicieron, ¿por qué no lo podemos hacer nosotros?

Argentina es un país único: sólo falta permitir la generación de empleo para que sea uno de los más prósperos del mundo. Se trata entonces de una decisión política que está en manos del Gobierno.

Miembro del Departamento de Política Social de la UIA. Autor del libro “Pleno Empleo”

Dejá tu comentario

Te puede interesar