21 de febrero 2008 - 00:00

Trabajo busca evitar el paro en Austral con conciliación

Ricardo Jaime
Ricardo Jaime
A pesar del anuncio de un paro para mañana decidido por sus pilotos (agrupados en UALA), estarían garantizados los vuelos de Austral: el Ministerio de Trabajo dictaría en las próximas horas una conciliación obligatoria para comenzar a negociar con este grupo de comandantes cuyo enemigo principal no es la empresa ni el gobierno, sino sus colegas de APLA que vuelan los aviones de Aerolíneas Argentinas.

En un comunicado distribuido ayer y titulado «Pilotos de UALA en defensa de Austral», plantean una serie de pedidos (algunos de ellos adelantados ayer por este diario) y denuncian «el accionar extorsivo de APLA en connivencia con las autoridades de la Secretaría de Transporte» y anuncian el comienzo de medidas de fuerza a partir de las cero de mañana «en caso de que no se dé una respuesta satisfactoria a los pedidos a fin de garantizar la continuidad de Austral».

Entre las exigencias de UALA se cuenta «la separación funcional y operativa en forma definitiva de Austral y Aerolíneas», el mantenimiento de su flota actual y su expansión a 24 máquinas antes de junio próximo (hoy tiene 22), el comienzo de las operaciones a rutas regionales (Brasil, Chile) y la asignación de otras ya solicitadas. Y, sobre todo, que la cartera laboral les otorgue personería gremial, lo que de hecho implicará su separación definitiva de APLA.

En la empresa dicen que es «muy difícil» proceder a la separación total de las dos aéreas, pero que están haciendo gestiones para traer dos MD más y llevar la flota a 24.

En tanto, el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, dio ayer un paso atrás en su ofensiva contra el español Grupo Marsans, accionista principal del grupo Aerolíneas Argentinas/Austral: el controvertido funcionario declaró a la agencia oficial «Télam» que la solución de la crisis aérea que atraviesa la Argentina «no se resuelve sacando aviones de un lugar para poner en otro, sino trayendo más aeronaves, tal cual se comprometió el gerente general de Aerolíneas Argentinas». Agregó que el país «necesita más aviones para tener más vuelos», casi una obviedad.

Si bien los dichos de Jaime podrían entenderse como un nuevo «apriete» a los empresarios, lo que parece apuntar con sus palabras es a desactivar uno de los reclamos de APLA, quienes le exigen a la empresa que siete aviones MD -actualmente «alquilados» por Austral- retornen a la flota de Aerolíneas.

  • Condicionamiento

    Como se recordará, Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual -dueños de Marsans- condicionaron la llegada de casi medio centenar de nuevas máquinas a la firma de un acuerdo de paz social con los gremios, por al menos cinco años. Desde ese anuncio, APLA se lanzó a una seguidilla de medidas de fuerza más o menos encubiertas, con el obvio propósito de torpedear ese posible acuerdo.

    Una de esas medidas fue, por caso, tratar de impedir la llegada al país de un Airbus 320-200, una aeronave que aguardaba en Egipto ser traída a Ezeiza, ya pintada con los colores de Aerolíneas Argentinas y matriculada con la sigla LV-BNZ.

    Por eso la empresa debió emplear una tripulación de Air Comet -aérea española controlada por Marsans- para que el avión (el primero de su tipo que volará para Aerolíneas) arribara ayer a esa terminal, lo que fue considerado como una victoria no menor en la sede de la compañía. En este marco debe leerse el comunicado de Aerolíneas Argentinas de ayer: después de explicar que la máquina « reforzará la flota de corto y mediano radio de la compañía» y asegurar que implica «un importante salto en la renovación tecnológica del parque de aviones ya que se trata de un avión de nueva generación», agrega que «reafirma la decisión de concretar una monoflota Airbus para los vuelos de corto, mediano y largo rango».

    En otras palabras: aun cuando Jorge Pérez Tamayo, líder de APLA, siga clamando por el retorno de los vetustos MD (no se fabrican más desde que McDonell Douglas fuera adquirida por Boeing) a la flota de Aerolíneas, la decisión de convertirla en «toda Airbus» está tomada y se mantiene.

    En el comunicado se agrega que la empresa diseñó «un plan de incorporación de pilotos y tripulantes de cabina y de capacitación de técnicos para la asistencia de este nuevo tipo de aviones», a pesar de que APLA pactó con Jaime la formación de pilotos de AA para volar MD, que no tiene en su flota.

    Está previsto que un A-320/ 200 como el aterrizado ayer se incorpore al plantel de AA dentro de dos semanas, y otros dos en el próximo bimestre. Se trata de máquinas para unos 165 pasajeros, con autonomía cercana a los 5.500 km, lo que los convierte en competidores directos del Boeing 737 (en todas sus versiones), el avión más vendido del planeta.

    El plan de incorporación de aviones incluye la llegada de aviones similares al A320, como los A319 y los A321; también aparatos de cabina ancha (más de un pasillo) como los A340/ 300, A330 y posiblemente A380, el avión de pasajeros más grande del mundo, pero que todavía no vuela comercialmente.

    Esto debería conformar a Jaime, quien agregó en sus declaraciones de ayer (una infrecuente aparición en los medios de este funcionario que elige a los periodistas con los que conversa) que la llegada de más aviones «es un reclamo de todos los gobiernos provinciales y de los usuarios».

    Desde UALA dijeron: «Muy lindas las declaraciones de Jaime, pero hasta ahora no se puso en contacto con nosotros». En realidad, los dirigentes de estos 270 comandantes ya no confían en el secretario, y pretenden ser recibidos por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
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