8 de julio 2008 - 00:00

Trepan tasas, caen Bolsa y los bonos. La gente compra dólares

Se acentúa un perfil dramático para la economía, al menos para sostener el crecimiento real (ya se calcula en cero para este semestre). Con tasas de 30% para las pymes (las multinacionales, entre 20% y 22%), es imposible imaginar una mínima actividad económica. La falta de crédito ya se traslada al consumidor común: le suspenden el pago en cuotas y, por tarjeta de crédito, le imponen intereses de hasta 60%. Sabrosa tajada usuraria para las empresas de electrodomésticos. La caída del consumo -leitmotiv de la administración kirchnerista- se contrajo no sólo por la crisis con el campo: hay temor al futuro. Más en el complicado orden internacional que, supone, a la Argentina se le volverá arduo afrontar sus obligaciones de deuda el año próximo. De ahí que no prosperen los bonos (hubo caídas de casi 1%), aun con rendimientos extraordinarios. Y todo sería peor si no interviniera el Estado comprando títulos para que la baja no sea catastrófica. Por supuesto, mientras, la gente común sigue comprando dólares.

A pesar de que los pedidos de préstamos registraron una importante desaceleración y hasta caídas en algunos segmentos, los intereses que cobran las entidades por financiar compras siguen elevados. Las tasas vinculadas a créditos personales llegan a superar 50% (incluyendo costos ocultos como los seguros), para las tarjetas de comercios trepan a 60% y hasta las grandes empresas de primera línea llegan a pagar 22% de interés por cortos plazos.

Las entidades de consumidores aseguran que se trata de una de las más frecuentes denuncias que reciben. Las tasas que se pagan por financiar compras sorprenden a los clientes en el momento que reciben los resúmenes de cuenta. Uno de los segmentos más conflictivos es el de las tarjetas que ofrecen los grandes comercios de electrodomésticos (Garbarino, Frávega)e indumentaria (C&A, Falabella). Los cargos que cobran esos comercios por financiar compras en cuotas llegan a 60% de base.

  • Salto

  • «La morosidad que registramos tuvo un salto fuerte, aunque no es dramático porque venimos de niveles muy bajos», aseguró el responsable de Producto de una cadenade consumo masivo.

    En cuanto a los intereses que cobran ese tipo de locales, es poco lo que pueden hacer los consumidores ya que se trata de un producto que no está regulado. Es decir, cada cadena comercial cobra lo que quiere. Igual que lo que sucede con las cada vez más numerosas ofertas de Efectivo Ya, que a sola firman entregan dinero a tasas que superan también 60%.

    No es el caso de las tarjetas de crédito que otorgan las entidades bancarias, reguladas por normativa del Banco Central. Hoy esos intereses llegan, según los datos de marzo que maneja la autoridad monetaria, como máximo a 30%. Pero cuando se suman otros costos relacionados al uso del producto (por ejemplo, seguros), el interés pagado trepa a casi 50%.

    «Además de que las tasas están de por sí altas, todos los cargos fijos relacionados con financiamiento aumentaron en junio 16%», dijo a este diario Susana Andrada, titular del Centro de Educación al Consumidor.

    En el caso de los préstamos personales bancarios, el interés pagado llega a 35% cuando se trata de tasas fijas. También en este caso puede sumársele otro 20% de cargo teniendo en cuenta otros costos por el servicio. Desde el Banco Central acercan un ejemplo. Para un crédito de $ 5.000 a dos años, se paga una cuota mensual de entre $ 266 y $ 302.

    Si se opta por tasas variables, el costo financiero total que paga un cliente llega a casi 40%.

  • Desmoronamiento

    Con este nivel de tasas y ante la incertidumbre por el conflicto entre el campo y el gobierno que se dilata aún más de lo esperado, el consumo, que supo ser uno de los motores del crecimiento de los últimos años, comenzó a desmoronarse. En junio, las líneas de préstamos personales aumentaron sólo 1,5%, cuando venían presentando un incremento superior a 4%.

    No sólo las personas se encuentran con este panorama a la hora de buscar financiamiento. A las pymes, que ante el freno en la actividad del último mes sufren cortes en la cadena de pago, se les está cobrando cerca de 30% de tasa (fija en pesos) para financiarse. Aun empresas grandes, las multinacionales presentes en el país, por ejemplo, pagan entre 19% y 24% a 30 días. Igualmente, la cautela que se percibe en las entidades bancarias se repite en las compañías, que entre sus planes ya no tienen grandes inversiones hasta tanto se normalice la actividad.
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