Washington (AFP) - Obligados por la crisis a redescubrir las virtudes de la frugalidad, más estadounidenses cultivan sus hortalizas, acumulan cupones de descuento para supermercados y hasta canjean ropa en las tiendas de vestimenta usada.
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«Hago las cosas prácticas que la gente siempre acostumbró hacer», explica Sandra, una madre divorciada desempleada de 64 años.
«Compro en liquidaciones. Uso cupones de descuento. Cultivo mis propios vegetales. Hago las compras de comestibles cada tres semanas, compro mucho y lo congelo. Lavo la ropa después de las 20, cuando la electricidad es más barata, y uso agua fría. Uso la estufa a leña para calentar la parte alta de la casa», cuenta Sandra, que cría sola a su hija de 15 años.
«No conduzco si no tengo que hacerlo (...) Hasta he apelado al trueque en tiendas de ropa», relata esta mujer que no quiere dar su nombre completo.
Harapos
En un café de Washington, un hombre prefiere mantener el anonimato: «Mis pantalones están gastados, mis camisas están hechas jirones, mis medias tienen agujeros, pero ahora no es el momento de gastar», admitió.
Denise, una mujer de 51 años que trabaja en la industria del catering, renunció a sus vacaciones anuales.
«Quería hacer un crucero, pero hay que ahorrar dinero para eso y en este momento no se puede ahorrar», explica esta madre de cuatro hijos.
«Yo no conduzco, pero mi hijo adolescente sí. Y en esta época, si lleva a alguien a algún lado, le pide una contribución para el combustible», añade.
Y no sabe si podrá hacer las tradicionales galletitas de Navidad con sus siete nietos. «El precio de los ingredientes para hornear ha subido como todo», lamenta.
«Cuando la economía entra en recesión, vuelve la frugalidad», dijo Martha Starr, profesora de Economía en la American University de Washington.
Starr elogió el ahorro demostrado por los estadounidenses, pero advirtió sobre llevar esto demasiado lejos.
«Si ajustamos demasiado nuestros cinturones, traemos lo que tememos, un bajón económico muy severo», explicó.
«Si todos nos volvemos tacaños, destruimos los empleos de los demás. Si dejamos de ir a restoranes, tendrán que despedir personal», advirtió Starr.
La economía estadounidense perdió 159.000 empleos en setiembre y los empleadores de la mayor economía mundial han proyectado una caída de las contrataciones en el cuarto trimestre, según una encuesta a 14.000 compañías realizada por la sociedad Manpower.
Mientras, para atrapar clientes, los comerciantes recortan precios, ofreciendo envíos gratis entre otros incentivos. Es el caso del titán Wal-Mart, que bajó los precios de los juguetes populares y ofreció enviarlos gratis durante toda la temporada de fiestas. La Society of Leisure Enthusiasts, que ofrece casas de alquiler para vacaciones, ofrece a sus clientes 250 dólares para reducir los costos del equipaje en los aviones o de la gasolina, en el marco de su «plan de rescate para las vacaciones».
Tras años de vivir en la culturadel endeudamiento, gracias al crédito fácil, la crisis financiera ha reavivado el interés por la frugalidad entre los estadounidenses, cuyos inmigrantes puritanos construyeron Estados Unidos sobre la base del trabajo duro y la sensatez financiera, señala Barbara Dafoe Whitehead, una de las principales autoras de «Por un nuevo ahorro», un informe publicado por el Institute for American Values.
«Hace dos o tres años, si mencionabas la palabra ' ahorro', la gente se habría reído de ti y habría dicho: 'Eso es muy del siglo XIX'.»
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