Periodista: Es el comienzo de la invasión a Ucrania, dicen los líderes de Occidente. Rusia reconoce la independencia de las dos repúblicas prorrusas incrustadas en el Este de Ucrania. Y el discurso de Putin, que califica al país como un error histórico que debe ser corregido, anticipa una mayor intervención. Wall St. tuvo que ponerse el casco. El Dow cae 1,5%. ¿Es un precio módico, o es solamente la seña inicial?
Gordon Gekko: Es un adelanto a cuenta del precio final. Si uno pasa revista a la experiencia bélica, los momentos de zozobra peores en los mercados, con mucha frecuencia, se disipan con el primer misil.
P.: Y acá no ha habido disparos.
G.G.: No está claro tampoco que se haya procedido a una invasión todavía. Pero se rompió el fuego en un sentido simbólico muy poderoso. Con la noticia, los futuros retrocedieron 2% y transcurrida la noche, previo a la apertura, llegaron a nivelarse, lo que luego no pudo sostenerse.
P.: No es una reacción de pánico. No está a la altura, ni por asomo, del revuelo político. O de las implicancias de largo plazo.
G.G.: Es la tradición. Si uno mira lo que ocurrió en Crimea en 2014, en Irak en 2003, y antes en la Guerra del Golfo, la vigilia que antecede al comienzo de las hostilidades fue el momento de erosión para Wall St., y no el período bélico.
P.: Tampoco se produjo, como otras veces, un rally de alivio.
G.G.: Duró un santiamén. Se habla de un crescendo, de una escalada. Si es así, todavía no cayó la ficha completa. Biden señaló que es el comienzo de una invasión plena.
P.: Esto puede ser un conflicto muy largo.
G.G.: La atención de Wall St., si es así, será muy corta.
P.: Los mercados, en principio, no parecen demasiado alterados.
G.G.: Uno imaginaba el crudo por encima de los 100 dólares casi como una reacción instintiva. Y la verdad es que la adrenalina bajó ya la semana pasada sensiblemente. Y conste que las presiones de EE.UU. sobre Arabia Saudita para que anuncie un aumento de la extracción no tuvieron éxito. ¿Cuál es el refugio más líquido? ¿Son los bonos del Tesoro? No se nota un cambio comparado con una semana atrás. Es verdad, la tasa de diez años bajó de 2% a raíz del conflicto. Pero los dichos de Putin no hicieron ninguna diferencia. La variación de un día al otro fue de 2 diez milésimas. ¿Qué pasa en los mercados de divisas? Viendo la relación del dólar contra el euro, nadie diría que se lanzó una invasión.
P.: Los activos rusos sí están lastimados. Las sanciones fueron instantáneas. Europa temía un desplante de la Hungría de Viktor Orban y no se produjo. Y Alemania suspendió en el acto la certificación del gasoducto NordStream 2 destinado a llevar más gas de Rusia.
G.G.: Lo que EE.UU. no conseguía a pesar de toda su presión diplomática, lo obtuvo gracias a que Putin se movió por las malas.
P.: ¿Calculó mal Putin?
G.G.: Si lo que pretende es una invasión de Ucrania son costos que iba a pagar igualmente. Si no es así, luce como una movida torpe. Pero Putin es muy astuto. Hay que pensar que Trump quería liquidar a la OTAN por inservible. Ahí acarició la gloria.
P.: ¿Cómo queda Wall St. de cara al futuro? El S&P 500 cotiza sobre el filo de una corrección de 10%, tiene que ponerse el casco por Ucrania y en tres semanas lo espera la Fed y la primera suba de tasas. ¿O habrá que suspender el despegue de las tasas por mal tiempo?
G.G.: En tres semanas deberíamos tener más claro que quiere Putin de Ucrania. Lo mejor que puede pasar es que la agenda de temas pendientes se defina. Nada más alentador que ver a la Fed romper el hielo de las tasas cero y dar el puntapié inicial de un cuarto de punto. La inflación lo requiere. Y, de paso, sería la señal de business as usual. Y en un mundo así revuelto, un mensaje alentador de confianza. Si la reunión fuese mañana, yo no vería inconveniente.
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