Las más de 300 mil hectáreas de campos arrasadas por el fuego en el Delta del Paraná durante este año siguen trayendo consecuencias judiciales. La causa que tramita en Entre Ríos, tiene hasta ahora, la pista de incendios intencionales, con el fin de aumentar los negocios agropecuarios e inmobiliarios como principal hipótesis. A esas sospechas se suman una serie de indicios sobre maniobras que podrían encuadrarse dentro del delito de lavado de activos. Por eso, esta semana la Unidad de Información Financiera (UIF) fue aceptada como querellante en dicho expediente.
UIF activa querella por quema de pastizales ante dudas por lavado
Organismo antilavado considera que delito ambiental tuvo como trasfondo la búsqueda de provecho económico por el valor de las propiedades y los campos de los que querían desprenderse sus dueños. Aceptados en juzgado.
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Los fuegos en el Delta del Paraná provocaron la pérdida de flora y fauna y pusieron en peligro la vida y las viviendas de los lugareños
La UIF trabaja con la hipótesis de que detrás de la quema de pastizales en el Alto Delta del Rio Paraná subyace la presencia del delito de lavado de activos. Desde el Organismo de control señalan que los focos ígneos fueron intencionales y tuvieron por finalidad la creación de beneficios económicos.
Por el momento la causa tiene como imputados a los dueños de los campos donde comenzó el fuego. Se trata de Rufino Pablo Baggio, Enzo Federico Vignale; Raúl Álvaro Morist y Rachinsky; Esteban Ricardo Morist y Rachinsky, Julián Marcelo Luraschi; Amelia Marta Barinotto: y a José María Vicenti, todos empresarios domiciliados en la ciudad de Rosario.
La intervención de la UIF busca reencausar la pesquisa bajo una perspectiva económica que direccione la investigación hacia el provecho ilícito buscado a través de estos delitos ambientales. En este sentido, el Grupo de Acción Financiera Internacional, hizo énfasis en las últimas semanas que ese tipo de conductas deben enmarcarse en la lucha contra el lavado de activos.
Desde la UIF señalan que los incendios pudieron generar un plus valor económico provocado por el aumento del precio de las propiedades incendiadas en beneficio de sus titulares, enmascarado en la simulación de un simple hecho de la naturaleza. Incluso señalan que esas los propietarios están intentado vender esos terrenos desde hace por los menos tres años. Es por eso que ya se solicitaron medidas de prueba tendientes a indagar sobre esta hipótesis
El Juzgado Federal número 1 de Paraná que está a cargo del Daniel Edgardo Alonso, también tiene sobre la mesa la sospecha de que se trata maniobras tendientes a desplazar la frontera ganadera. “La quema de pastizales es una práctica habitual en esta actividad económica pero cuenta con estrictas regulaciones que no se cumplieron”, dijeron a Ámbito fuentes de la causa.
Los incendios en las islas del río Paraná causaron enorme daños ecológicos a la fauna y flora nativa de los humedales, según consta en la causa. “El panorama es desolador a raíz de las quemas. La mortandad de reptiles, yacarés y tortugas es casi total en el delta. Hay zonas afectada por el fuego que parecen cementerios de serpientes carbonizadas”, describió Ivo Peruggino, titular de la reserva de animales silvestres, Mundo Aparte, referente ambientalista de la ciudad de Rosario.
El Delta tiene una superficie de 17.500 kilómetros cuadrados que se reparten en tres provincias: Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe. Los datos oficiales reflejan que todos los años, en invierno y otoño la zona sufre incendios que muchas veces se expanden por todo el territorio. Otro ejemplo cercano es el del 2008 cuanto un centenar de focos simultáneos hizo que el humo generado llegue a la Ciudad de Rosario, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y parte del conurbano bonaerense.




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