El gobierno quedó al borde del default con organismos internacionales al fracasar las conversaciones la semana última con el Fondo Monetario. Lavagna no cedió frente a los varios pedidos de Anne Krueger para firmar con la Argentina (ajuste fiscal, eliminar control de cambios, suba de tarifas y consenso político). Esta semana sólo están previstos contactos telefónicos y desde el equipo económico aseguran que únicamente el fallo de la Corte Suprema poniendo fin a los amparos podría acercar al país a un acuerdo. Para el gobierno de Duhalde la negociación prácticamente ya no tiene importancia, a cuatro meses de las elecciones. El dólar está bajo control y no sufriría mayor impacto frente al eventual default de la Argentina con el Banco Mundial el jueves 14 próximo, cuando no se giren u$s 800 millones de un vencimiento. Además, la economía muestra leve recuperación y las reservas están creciendo. Para el gobierno es mejor irse con estas señales que pagar el costo de un nuevo ajuste. Inclusive en Economía están empezando a estudiar medidas para adoptar en caso de que ello se confirme. Por un lado, el Fondo ahora no quiere financiar a provincias para que no emitan más cuasimonedas (eran entre u$s 1.000 y 1.500 millones). Por el otro, Lavagna anunció rebaja del IVA cuando se le solicitaba en Washington más ajuste fiscal. Desaparecieron prácticamente así en 48 horas de diálogo los escasos avances que se habían realizado en los 10 meses de contactos del gobierno de Duhalde con el FMI. Es riesgoso y otra pesada carga que heredará quien lo suceda.
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