Trabajadores de la británica MG Rover manifestaron ayer en las puertas de la compañía contra el cierre de la automotriz.
Londres (AFP) - El gobierno británico busca un acuerdo de último minuto para rescatar al fabricante MG Rover, considerado en el pasado la joya de la industria automovilística británica, y que envió ayer a miles de sus trabajadores de regreso a casa, tras su colapso económico. Aunque los cerca de 6.100 trabajadores de la fábrica Rover de Longbridge, en Birmingham (centro de Inglaterra), volvieron a sus casas con su salario pagado, esta noticia profundizó la incertidumbre sobre el futuro del grupo.
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La dirección y los sindicatos de Rover se reunieron con el gobierno laborista ayer para buscar una solución a la crisis de la empresa, cuya situación financiera se vino abajo el pasado jueves tras no alcanzarse el acuerdo para su compra por el fabricante chino Shanghai Automotive (SAIC).
Luego de la reunión, todos los participantes afirmaron su voluntad de hallar una solución para la crisis de la empresa y para garantizar su supervivencia, mientras el gobierno laborista, que ayer anunció un préstamo para pagar los salarios, asegura que es posible aún alcanzar un acuerdo con el grupo chino. Sin embargo, los administradores de la empresa indicaron que no tienen planes para retomar la producción, y el grupo de Shanghai afirma que ha roto las negociaciones, por los potenciales riesgos financieros de la operación propuesta.
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