Un día en la mesa del Central (ayer compró u$s 64,2 millones)
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Una mesa de dinero con hábiles operadores y monitores on line con el mundo, para negociar decenas de millones de dólares cada día.
Enero se nota en estas pantallas, porque falta profundidad, que es la manera de definir la actividad de la plaza cambiaria. El mercado es profundo cuando hay muchos jugadores, con fuerte cantidad de dólares y un abanico importante de precios. Ahora las órdenes de compra de u$s 500 mil son moneda corriente, pero a partir de marzo, cuando están en el mercado las divisas de la cosecha, estas órdenes se transforman en 5 millones de dólares o más. El Central llega a comprar más de u$s 100 millones diarios.
Los operadores se enteran hora a hora cuánto hay que comprar. El que dirige la mesa de dinero se reúne con el titular del Central para marcar la estrategia del día. En ese instante se decide si empiezan a intervenir desde la apertura del mercado, o esperan a ver cómo van los precios o se reservan para el final y sorprender. La idea es no marcar un modus operandi, porque los cambistas son rápidos y saben cómo pararse. Hay días, como hace poco tiempo cuando el dólar tocó $ 3,08, que el Central estuvo ausente para no alimentar la suba de la divisa. Es que temen el efecto «manada». Los exportadores, cuando el dólar está más alto que lo habitual, en vez de aprovechar el precio esperan uno mejor y retienen. Así se alimenta la espiral de suba. Los tres días de desaparición del mercado del Banco Central, detuvieron el efecto «manada».
En la jerga, «pararse» es marcar un precio en la pantalla y esperar. Ayer, por caso, había vendedores de dólares « parados» a $ 3,04, cuando el valor más corriente era entre $ 3,034 y $ 3,036. El oferente especulaba con un recalentamiento del mercado. Tal vez era un banco con una orden de un cliente o de un exportador para liquidar divisas cuando llegara a ese precio.
Los dólares se compran en 80% en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) y el resto en el Mercado Electrónico de Cambios (MEC). En el primero operan los grandes bancos y en el segundo, los corredores de cambio. La diferencia se veía en las pantallas, donde el MAE mostraba vendedores y compradores por u$s 15 millones y en el MEC apenas llegaban a los 2 millones.
• Sofisticación
Con el euro la operación es algo más sofisticada. Desde hace 20 días el Central es un activo comprador de la moneda única en el mercado local. El MAE hasta ese momento no negociaba más de un millón de euros diarios. Ahora subió a 6 millones por la intervención del Central, pero la plaza todavía no se acostumbra a operar en esta moneda. Una pantalla muestra la evolución del dólar contra el euro en el mundo y del dólar y euro contra el peso. En la parte inferior, la computadora traduce de manera simultánea los precios del euro a pesos para que el Central intervenga. Esto hace que la autoridad monetaria pague por los euros el mismo valor que en el exterior.
Ayer, a primera hora, los operadores sabían que iba a ser difícil conseguir euros. Los monitores mostraban una suba incesante de la moneda. «Rusia anunció que le va a pagar al Club de París toda su deuda en euros y son unos 12 mil millones», comentó una fuente. El Central, ante esos precios, desistió de comprar y se concentró en el dólar. Los euros que compró antes de la suba de ayer le aseguran una buena ganancia cuando los convierta a dólares. Un brillante negocio que deja casi u$s 1,5 millón de ganancia, en pocos días.
Los operadores del Central tuvieron su experiencia más intensa a fines de diciembre y principios de enero. Durante tres días salieron al mercado internacional a comprar euros con dólares de las reservas. Adquirieron nada menos que 7 mil millones de euros para pagarle al FMI que exigía que la deuda no sólo se cancelara en dólares, sino en una canasta de monedas, con activa participación del euro.
Los operadores colocaron órdenes de 100, 200 o 300 millones de dólares. En el exterior recibían con asombro estas órdenes tan fuertes de la Argentina. No es habitual. Pero el mercado internacional es tan fluido, que soportó sin alteraciones esta demanda de la moneda única.
Ahora confluyen dos factores que hacen mover el euro hacia arriba: las compras de Rusia y la posibilidad de que el Banco Central Europeo aumente las tasas.
Ayer, a partir de las 13, el movimiento se hizo más intenso en la mesa. Cuando el dólar contado se escapa, los operadores venden fin de mes en el Rofex de Rosario o el OCT (Operaciones Compensadas a Término) del MAE. Entonces el dólar se calma. Es una manera de controlar un mercado donde los grandes jugadores están ausentes y hay necesidad de recomponer las reservas después de pagar al FMI.
Ayer, cuando terminó el día, los operadores habían comprado u$s 64,2 millones y negociaron pases (préstamos) con los bancos por $ 7.500 millones.




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