Se le puede echar la culpa a la política, a los rumores de renuncia de Cavallo o a lo que quiera. Lo concreto es que fueron cuatro ruedas seguidas de baja. Como el jueves, el Merval se movió a contramano de sus vecinos perdiendo 1,8 por ciento al cerrar en 402,25 puntos. La intensidad del malhumor la demostró por un lado el volumen negociado que estuvo en torno de 25 millones de pesos, y por el otro que las acciones locales englobadas en el MAR, cayeron 2,15 por ciento. Una rareza de la jornada fue que el Indice General ganó 0,98 por ciento, pero esto fue por la suba de 6 por ciento en la Telefónica española. En cuanto a los papeles negociados, un resultado parecido al del día anterior, 31 bajas, 22 subas y 9 sin cambio. En la semana y en el mes, la Bolsa porteña se ganó el honor de quedar como la de mayor retroceso del continente.
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Con todas las cosas que han pasado a lo largo del año en el país, que el mercado accionario hubiese podido permanecer al margen, hubiese sido casi un milagro.
Luego de moverse del lado ganador durante la mayor parte de los últimos 180 días, con el cierre del semestre parece que la realidad comenzó a hacer mella. Es así que el resultado del semestre es una pérdida de 3,48 por ciento. Se abre ahora una zona de interrogantes. ¿Estarán dispuestos los inversores a mantener en los próximos seis meses la misma confianza que le dieron a las acciones en la primera parte del 2001?
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