4 de enero 2006 - 00:00

Un misterioso príncipe, supuesto comprador de SW

Juan Maggio
Juan Maggio
¿Quién es el misterioso príncipe italiano Robertino de Medicis di Savoia, supuesto nuevo dueño de 34% de Southern Winds? Según lanzó un «newsletter» la semana pasada, sería dueño de parte del grupo asegurador italiano Unipol, de una empresa de «leasing» aéreo llamada Aviation Services con domicilio en el estado de la Florida y de un histórico hotel en Milán.

A pesar de que es imposible de corroborar en fuentes confiables, la versión fue recogida como cierta por tres diarios porteños, que dieron por segura la incorporación de este ignoto empresario a la hoy inactiva empresa aérea.

Fuentes de la empresa aseguraron que hace tres semanas un enviado del príncipe arribó a Buenos Aires con la misión de negociar la compra de la mitad de las acciones en SW de Juan Maggio, pero declinaron revelar su identidad o la posibilidad de mantener un contacto con él.

«En febrero volveremos a volar cabotaje y, antes de fin de año, retomaremos las rutas internacionales»,
fue lo que afirmaron esas mismas fuentes. El informante aseveró, además, que la llegada del «socio italiano» terminará con los problemas que provocaron que dejara de volar el 10 de diciembre pasado.

Aun cuando el ingreso del príncipe Robertino se concretare, la aérea deberá remar contra la corriente (y un buen trecho, desde ya) para revertir su imagen, muy afectada primero por el escándalo judicial de las «narcovalijas» y luego por ser la empresa que dejó varados a centenares de viajeros con tickets comprados y pagados. El informante dice que «no había demasiados pasajes vendidos, y la gran mayoría está siendo endosada a Lan Argentina. Cuando esto no es posible al mismo destino, se le ofrece al cliente el cambio por un pasaje a cualquiera de las ciudades a las que llega Lan».

El presunto enviado del príncipe, según la versión, la semana pasada habría suscripto un preacuerdo por el que adquiría la mitad de las acciones de la familia controlante, o sea, algo menos de 34% del capital, y los Maggio se quedarían con un porcentaje similar. Hoy la italiana Volare -actualmente en concurso preventivo, cuya propiedad fue de Eduardo Eurnekian- es dueña de 30% y un socio minoritario de otro 2%.

El plan (al menos de Maggio) sería que el tal De Medicis aporte los u$s 15 millones indispensablespara que la empresa vuelva a volar. La versiónafirma que Aviation Services es una «leasor» de aeronaves, entre cuyos clientes se contarían Singapure Airlines y American Airlines, siempre de acuerdo con la fuente de SW. Esa empresa compraría los cinco Boeing 737-200 con las que operan a SW, y se los realquilaría. Con ellos, la aérea retomaría sus vuelos al interior.

«No perdemos la esperanza de recuperar el Boeing 747 que está parado en Londres, en mantenimiento, y matriculado por SW»,
dice el informante. «Con esa máquina y otra similar en alquiler, reanudaríamos los vuelos internacionales.» En su momento, SW volaba a Miami y a Madrid; el año pasado, el empresario argentino Martín Varsawsky había firmado un acuerdo por el cual aportaba un Jumbo a cambio de parte de su comercialización; el convenio duró poco, y Varsawsky retiró la aeronave.

De ser verdad la especie, quedaría en el camino la intención del grupo
Plaza de quedarse con SW. Este conglomerado del transporte terrestre, dueño de líneas de colectivos como la 62 y concesionario de TBA (líneas de ferrocarriles Sarmiento y Mitre), habría dado marcha atrás, « quemada» por los incidentes provocados por activistas que terminaron con el incendio de la estación Haedo. En el mercado se comenta que Claudio Cirigliano, su accionista principal, tendría un acuerdo con CATA, una pequeña empresa cuyo principal activo son talleres de mantenimiento aéreo, pero que no vuela ni está autorizada a operar con aviones de gran porte. Cirigliano había firmado un convenio de gerenciamiento y financiación con SW, por el que se comprometía a pagar los sueldos del personal durante tres meses; hasta ahora, pagó dos por un total aproximado a los u$s 2,2 millones. Ese monto forma parte del pasivo posconcursal de la aérea, que se acerca a los u$s 10 millones, y debería saldarse antes de retomar los vuelos. Esto, a su vez, implicaría la capitalización de esa deuda, con lo que las tenencias de Maggio y de Volare se licuarían, dejando al «príncipe» como accionista mayoritario.

De confirmarse la especie,
De Medicis sería el último de una larga lista de empresarios que trataron de quedarse con SW, y que incluyó a los nombrados Cirigliano, Eurnekian, Varsawsky y al empresario hotelero Horacio Rozenblum, entre varios otros.

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