Un plan para restaurar la confianza

Economía

Por Diego Martínez Burzaco.-

Hoy los mercados y los inversores se encuentran operando sin brújula y de allí el castigo generalizado que hay sobre los activos financieros locales, se trate de acciones y bonos. Ante la ausencia de una voz oficial creíble que indique cuál es el rumbo hacia adelante es que se forman expectativas exageradamente negativas.

Así, expresiones como "el dólar va a valer $ 50 a fin de año o la inflación cerrará arriba del 40% anual" no parecen descabelladas si consideramos que el presupuesto 2018 había contemplado una inflación del 12% y un dólar no mayor a $ 20, aparte de suponer un crecimiento económico de 3% para el PBI.

Por supuesto, que semejante desvío de esas proyecciones macroeconómicas respecto la realidad contribuyeron a acelerar la desconfianza.

¿Cómo revertir la cuestión...?

Desde mi visión, el Gobierno debe avanzar rápidamente en cuestiones de corto plazo, más coyunturales, y cuestiones de mediano plazo, más de fondo, para encarrilar la situación. A continuación mi aporte al respecto.

Corto Plazo:

1- Hacer una autocrítica explícita y abierta de la posición del Gobierno en cuanto a las variables macroeconómicas d este año. Decir qué fue lo que falló internamente, hacer los cambios de Gabinete necesarios y dejar de adoptar el cliché "vamos por el camino correcto".
2- Publicar cuál es el objetivo del modelo de ahora en adelante, sin correr detrás de la coyuntura. Esto implica sincerar cuál será el dólar que se buscará para fin de año, la meta de inflación y cómo se hará para salir de la recesión actual sin comprometer las metas del déficit fiscal.
3- Informar abiertamente cómo cierran los números de financiamiento de 2018 y 2019. Específicamente, decir cuántos bonos tienen los organismos públicos que pueden refinanciarse, cuáles son los supuestos de rolleo de la deuda de corto plazo y cuánto vencen de organismos multilaterales que puede refinanciarse fácilmente. Allí, tendremos un número concreto de las necesidades de fondos, los economistas dejaremos de hacer nuestros propios pronósticos tipo PRODE de los fondos que se necesitan y dónde se conseguirá el dinero faltante. No podemos "jugar" con un escenario de un nuevo default por un gap de financiamiento de US$ 10.000 millones teniendo más de US$ 50.000 millones en las reservas del BCRA.
4- Anunciar ya mismo el acuerdo político por el Presupuesto 2019. No puede ser que pasaron tres meses del acuerdo del FMI y no se avanzó ni siquiera en este tema, además de las reformas estructurales.
5- Eliminar el distorsivo impuesto a la renta financiera, que tiene un escaso impacto sobre el nivel de recaudación y que le pega a la variable que más necesita el Gobierno en este momento: el ahorro.

Mediano Plazo:

1- Avanzar con una reforma laboral y previsional consensuada con el arco político previo al envío al Congreso. De esta manera se evitarían discusiones eternas sin sentido en medios y el Congreso que desviarían el debate del foco central.
2- Generar mecanismos para la vuelta de inversores institucionales locales. Si hay algo que se vio recientemente es que Argentina sigue careciendo de un mercado de capitales desarrollado que pueda suplir parte del financiamiento externo sin demasiados shocks de confianza. Esto es inviable para un país altamente necesitado del ahorro. Propondría la creación de un sistema previsional privado voluntario, al margen del sistema previsional estatal, para que cada ciudadano pueda hacer aportes voluntarios. También fomentaría el desarrollo de planes de retiro y seguro con incentivos fiscales. Ambos deberían estar completamente "blindados" de las garras del arco político. Es algo difícil de cumplir en un país que viola permanentemente la propiedad privada en momentos de crisis.
3- Avanzaría con el desarme de las posiciones privadas en acciones que tiene el Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Cuanta menos intervención estatal en el mercado de capitales, mayor transparencia y agilidad habrá para el inversor.
4- Desarrollo de un plan de exportaciones de materias primas industrializadas y servicios (turismo, informática, etc.), con amortización acelerada de las inversiones, rebajas impositivas condicionadas a metas de exportación anual y aumento de productividad mediante la reducción de impuestos laborales e inversión en infraestructura. Argentina necesita generación genuina de dólares para evitar la restricción externa permanente.

El Gobierno necesita con rapidez recuperar el centro del ring, mostrar que tiene la situación bajo control en un riesgo acotado y que es capaz de llevar adelante un programa que despeje la incertidumbre en el plano financiero e implementar políticas sustentables para lograr el punto de inflexión en la caída del nivel de actividad.

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