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Si bien los bonos del Tesoro tuvieron una jornada negativa (la tasa de 10 años trepó a 5,007 por ciento), esto pareció obedecer más a la colocación de cerca de u$s 20.000 millones en letras a 4 años que realizó el Tesoro en un ambiente de baja liquidez, que a un cambio de bonos por acciones. La fortaleza del dólar, por su parte, fue más que nada el reflejo de las continuas intervenciones que ha estado realizando el Banco del Japón, para evitar la sobrevaluación de su moneda. La de ayer fue una rueda simple, que poco aportó para entender cuál es el futuro, pero que a pesar de que conviene considerársela como negativa, permitió un respiro a los inversores. Informate más
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