Una rara carnalidad

Economía

La Casa Blanca ya prepara la última gran gira de George W. Bush por Sudamérica. Se adelantó que ese tour no incluirá a la Argentina ni, obviamente, a Venezuela. Se alimenta, así, para la imagen popular, la lejanía ideológica con Washington. Pero hoy llegan al país dos suplentes, con las mismas funciones prácticas que tendría una visita presidencial: Nicholas Burns, del Departamento de Estado, y el influyente Tom Shannon. Se ratifica, así, una rara carnalidad que no se consuma con el presidente, aunque se coquetee con funcionarios de la segunda línea.

George W. Bush visitará la región en marzo por segunda vez desde que es presidente, pero a diferencia de la primera vez, cuando participó en la cumbre de las Américas de Mar del Plata en noviembre de 2004, esta vez no vendrá a la Argentina. Tampoco estará en Venezuela, Bolivia y Ecuador. La gira del presidente de Estados Unidos abarca Uruguay, Brasil, Chile y Colombia.

Esto indica que en el último viaje como presidente norteamericano a la región, quiere dejar claro cuáles son los gobiernos que considera cercanos. Hay además previstas dos paradas: México y Guatemala, dos aliados de Estados Unidos.

Aparentemente, las consecuencias del debate ideológico que se dio entre Kirchner y Bush en Mar del Plata -Chávez mediante-hicieron que las relaciones entre los dos presidentes, que en algún momento fueron muy buenas, pasaran al distanciamiento y/ o eventual congelamiento. En los últimos meses, la administración republicana había dado un guiño hacia la Argentina al mantener al país dentro de los beneficios del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), que le permite exportar productos protegidos por un valor de u$s 600 millones anuales. Sin embargo, a la hora de cerrar vínculos personales y diplomáticos, Bush continúa dejando afuera a Kirchner. Como agravante para esa época está decidido un viaje de Cristina Fernández de Kirchner a Estados Unidos, que tendría como eje central, al menos es lo que se intenta programar desde Buenos Aires, a Hillary Clinton, la precandidata demócrata a suceder a Bush.

  • Montevideo

    De todos los países latinoamericanos que visitará Bush en marzo, la etapa más importante por sus consecuencias para la Argentina será su paso por Montevideo. Según se preocupó ayer de informar el gobierno de Tabaré Vázquez, que llegó a la Presidencia criticando a Bush, el viaje del norteamericano se justifica por la intención de «dar impulso a las relaciones bilaterales comerciales, económicas y de inversiones».

    La visita fue anunciada al ministro de Economía, Danilo Astori, y al secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, durante un viaje que los funcionarios realizaron a Estados Unidos para acordar los detalles del Tratado Marco de Comercio e Inversiones (TIFA, por sus siglas en inglés), firmado por ambos gobiernos. Si la idea de Bush es profundizar este acuerdo, se desprende que el próximo paso será comenzar a negociar un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre los dos países que, de confirmarse, implicaría el comienzo del fin de la sociedad de Uruguay como miembro pleno del Mercosur. Sucede que el Tratado de Asunción impide la vigencia de un acuerdo comercial de este tipo mientras se integra el proyecto de unión aduanera entre Brasil, Uruguay, la Argentina, Paraguay y ahora Venezuela.

    Sin embargo, antes de dar este paso, Tabaré tendrá oportunidad de negociar su situación dentro del bloque. Para el próximo lunes 26 de febrero, se anunció también ayer en Montevideo la visita del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva para recomponer la alicaída relación entre ambos estados. El viaje había sido postergado en noviembre del año pasado para la cumbre iberoamericana, lo que fue tomado por Vázquez como un desaire personal. Será en el momento en que ambos se encuentren en Montevideo, cuando el uruguayo le plantee cuál es la relación que piensa sostener con el Mercosur y, lo más importante, el alcance del acuerdo comercial que intentará profundizar con Estados Unidos. De todas maneras, cualquier avance entre los dos países más allá de lo que rige hoy (protección de inversiones, fomento del comercio y liberalización de ciertas exportaciones) estaría vedado por el Mercosur.

    La decisión de ir más allá en la relación comercial entre Uruguay y Estados Unidos, implica además un claro avance de la posición del ministro de Economía, Danilo Astori, por sobre su par de Agricultura y ex tupamaro, Francisco «Pepe» Mujica. Según la visión del primero, avanzar en un TLC con Estados Unidos le permitiría aumentar a Uruguay sus exportaciones en por lo menos u$s 2.000 millones, algo que dentro del bloque sudamericano nunca lograría.
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