El gobierno uruguayo mantuvo ayer una posición ambigua ante la posibilidad de reducir su estatus social dentro del Mercosur, pasando de ser socio pleno a adherente. Desde Washington, luego de reunirse con el titular del FMI, Rodrigo de Rato, y antes de encontrarse con Luis Alberto Moreno, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el mandatario uruguayo Tabaré Vázquez descartó que esté pensando en abandonar el bloque, pero reclamó la posibilidad de firmar acuerdos bilaterales de libre comercio con terceros países, una alternativa prohibida expresamente en el Tratado de Asunción de 1991 que dio comienzo al proceso de integración comercial entre la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
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Las declaraciones de ayer del jefe de Estado en su primer día de visita a los Estados Unidos ueron que «no nos hemos planteado esta situación en ningún momento, salvo que surgieran condiciones que nos impidieran avanzar en este trabajo de una nueva inserción de Uruguay en el mundo». Dijo además que «este Mercosur así como está al Uruguay no le sirve, pero eso no quiere decir que se agote con el Mercosur. Esto quiere decir que tenemos que trabajar para mejorarlo», y advirtió que el bloque «no es una jaula de oro ni tampoco un club donde hay socios de primera y segunda categoría».
Vázquez se sentará mañana con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que le ofrecerá oficialmente el comienzode las negociaciones que tendrían que derivar en un plazo de no menos de cinco años en un acuerdo de libre comercio bilateral. Para esto Uruguay debería abrir sus mercados de industria y servicios, mientras que EE.UU. le ofrecería una cuota mayor de importaciones de lácteos y carnes. Este esquema sería incompatible por la presencia de Uruguay dentro del Mercosur, con lo cual en el mediano plazo los dos proyectos entrarían en colisión. Así las cosas, las declaraciones de Vázquez implican en realidad que la permanencia futura de Uruguay en el Mercosur ingresaría en un cono de dudas permanente.
Nuevos mercados
Por su parte, el ministro de Economía, Danilo Astori, señaló que el gobierno uruguayo buscará nuevos mercados fuera de la región, como India, Oriente Medio o China, para mejorar su poder de negociación dentro del bloque.
Ambos funcionarios intentaron disipar la confusión generada en torno a una eventual salida de Uruguay del Mercosur.
El presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, Carlos Chacho Alvarez, propuso la aplicación de una «reforma estructural» del bloque regional; a la vez que inauguró ayer una vía de negociaciones continuas con los cancilleres de la Argentina, Jorge Taiana; de Brasil, Celso Amorim; del Uruguay, Reinaldo Gargano, y de Paraguay, Leila Rachid. La propuesta de Alvarez tendría tres puntos: una modificación de las instituciones del Mercosur, la contemplación de las asimetrías entre los distintos miembros y la ampliación temática para que el bloque deje de ser sólo un acuerdo comercial.
Mientras tanto, la Argentina continuará intentando llevar adelante las reuniones de rutina que el Mercosur debe concretar antes de la cumbre de julio que debe organizar el gobierno de Néstor Kirchner. Para esta semana, el Palacio San Martín tiene que sentar a los cuatro países en una mesa para negociar un nuevo Código Aduanero, además de coordinar las ruedas de discusiones para la formación de un Parlamento del bloque.
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