Uruguay y Brasil aceptan las medidas
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Fernando Enrique Cardoso, Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo
Patada
«El ministro Cavallo le dio una patada al Mercosur. Es una lástima que tengamos que aceptar el rompimiento, por parte de la Argentina, de las normas que regulan el mercado en el Cono Sur», expresó el presidente de la Asociación Brasileña de la Industria de Máquinas y Equipos (ABIMAQ), Luis Carlos Delben Leite, durante un seminario realizado en San Pablo.
Reclamos
Sin embargo, quienes analizan el comportamiento de ese sector, pronostican que esa pérdida no se verificará. El efecto que tendrá la baja de aranceles argentina deberá ser ajustado por otro factor: la desvalorización que viene soportando el real le da una competitividad adicional a los fabricantes de bienes de capital que exportan. Un funcionario argentino explicó, además, que «esas empresas se ven favorecidas también por la financiación de bajo costo que les ofrece el BNDES -banco de desarrolloy por los reintegros de impuestos. Si con todas estas ventajas no logran competir es porque son ineficientes». Es cierto que el mismo funcionario interpretó que «los reclamos de Delben Leite estaban previstos y serán utilizados por él para presionar en Brasilia en favor de un sistema impositivo más favorable a su industria, algo que le resultará difícil de conseguir».
«Brasil ha sido llamado a pagar parte del ajuste argentino», expresó ayer el presidente de la poderosa Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP), Horacio Lafer Piva, pariente del canciller Celso Lafer.
Las críticas más duras se originaron de los dirigentes de las industrias de bienes de capital, que exhortaron el gobierno brasileño a reducir la carga tributaria para el sector, para que las fábricas puedan ofrecer precios más bajos y mejores condiciones de financiamiento, y competir en igualdad de condiciones con los productos procedentes de Europa y Estados Unidos.
El ministro de Desarrollo, Alcides Tapias, afirmó que las medidas arancelarias adoptadas por la Argentina serán objeto de debate en la próxima reunión del Grupo Mercado Común (GMC), a comienzos de abril. Aunque admitió que las medidas perjudican a algunos sectores de la industria, Tapias afirmó que el gobierno brasileño optó por respaldar el programa de Cavallo, «porque deseamos que la Argentina encuentre el camino para salir de la recesión».
No obstante, subrayó que, desde el punto de vista del gobierno de Brasilia, «un aspecto de relieve es el plazo de validez de esas reglas: es importante que sea el más corto posible».
Para el ex subsecretario de Comercio Exterior argentino Alejandro Mayoral, el acuerdo entre la Argentina y Brasil para modificar los aranceles de importación « es correcto», y agregó que « es un paso en la consolidación del Mercosur, aunque todavía falta para que exista una plena integración del bloque».
Desvío
«El cuadro tarifario es correcto», afirmó Mayoral, en tanto que «hay que encarecer los bienes de consumo y abaratar los bienes de capital que vienen de afuera» para reactivar la alicaída industria nacional. No obstante, el ex negociador argentino del Mercosur puso de relieve que «falta profundizar los acuerdos, porque la variación de aranceles producirá un desvío del comercio en favor de Brasil».
Igualmente, destacó que «la protección de los bienes de consumo nacionales favorece a la reactivación del mercado interno», aunque estimó que esa recuperación «no será instantánea». En cuanto a la rápida aceptación de Brasil a la propuesta argentina, Mayoral, actual asesor de la Unión Industrial Argentina (UIA) en materia de comercio exterior, subrayó que «Cavallo, los convenció (a los brasileños) de que la estabilidad de ellos depende de la de la Argentina».
«Esto demuestra de que hay buena relación entre la Argentina y Brasil», afirmó Mayoral, pero indicó que «las instituciones del Mercosur todavía van por caminos diferentes al de un mercado común y una unión aduanera».
Para el presidente de la Federación Argentina de Industriales Textiles (FADIT), Alejandro Sampayo, quedan dudas sobre los beneficios que recibiría el sector por la modificación de aranceles a la importación, y hasta estimó que «podría ser perjudicial» para la producción de indumentaria.
«Brasil acordó rápidamente ante el pedido de la Argentina, porque su preocupación es que no se rompa el Mercosur», indicó Sampayo, en tanto que consideró que «esta medida aumenta las ventajas comparativas de los socios del bloque».
En ese sentido, afirmó que «el aumento de aranceles para bienes de consumo no cambia nada para el sector, porque ya estaban en el máximo permitido».
Reducción
«Es más, me temo que pueda haber una reducción de aranceles para la industria de indumentaria, depende cómo hagan la resolución», sostuvo Sampayo.
El dirigente agregó que «el sector tiene aranceles para la importación de bienes de consumo de países de afuera de la región y no miembros de la OMC, inclusive mayores a 35%».
En ese sentido, puntualizó que «entre los no miembros de la OMC, se encuentra China, uno de los mayores productores textiles del mundo». Además, el industrial indicó que «la suba de aranceles de los bienes de consumo beneficia a los productores brasileños, en general porque les otorga preferencia por sobre los productos extra Mercosur».
En cambio, el empresario textil opinó que «la eliminación de los aranceles para los bienes de capital viene bien», porque indicó que «significa que se mejora la capacidad de compra de equipos para la producción textil».



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