8 de agosto 2008 - 00:00

Valle de lágrimas tras sonrisas

Valle de lágrimas tras sonrisas
Ayer los mercados habían entrado bien «carnosos» por una punta, engordados en el día anterior, pero salieron hechos « picadillo» por la otra. Y es el ritmo normal (que resultaría espantoso en otra época) al que ya los operadores del mundo se están acomodando. Cada rueda, como el salario del miedo, puede hallarse oro -como el miércoles-o dinamita, como ayer.

Todo arranca por donde debe arrancar el convoy habitual, con la locomotora descarrilando y un Dow Jones que «volcó» con casi 2 por ciento de caída. Reflejo suave sobre el Bovespa, con la mitad de aquello, arribando al Merval con ritmo bajista potenciado. Y el índice extendido dio mínimo de 1.806, con máximo en 1.871 y un cierre de 1.815 unidades pobretonas. La baja resultó rayana en 3 por ciento, yéndose a 3,3 por ciento en el listado de locales.

Resultó también el nivel demostrado por Tenaris, que, después de un golpe alcista espectacular, decreció ayer en el orden de 3 por ciento. A pesar de ello, no alcanzó a figurar entre las principales caídas, siendo superadas por otros papeles clave -como Galicia y Pampa-, que cayeron entre 6 por ciento y casi 7 por ciento.

Obviamente, Buenos aires resultó figura excluyente, pero esta vez la amplia sonrisa se transformó en lágrima gruesa.

  • Los negocios

  • Hubo total de 83 millones de pesos de efectivo, pero cerca de los 30 millones de pesos otra vez surcaron por una sola: Tenaris. Ergo, se contrajo en gran medida la liquidez de las demás plazas enfrentando una corriente «opositora» que no estaba comandada por un Cobos, sino por muchos focos de oferta que surgieron después de un día de repuntes. Y todo va de vuelta, nuevamente mirando de cerca la frontera de los 1.800 puntos, amenazando con perforar otro piso. La Bolsa, patinando.

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