La empresa chilena Lan estaría negociando con sus actuales dueños la compra de 70% de Southern Winds, según informaron ayer medios de ese país. Las negociaciones habrían comenzado a fines de la semana pasada, luego de que los empresarios chilenos consultaran a bancos y proveedores respecto de la posibilidad de repagar la fuerte deuda que mantiene SW con ellos, y que ronda los u$s 50 millones. Según las informaciones, los chilenos querrían comprar la parte de los hermanos Maggio, que es de 70% del capital accionario. El restante 30% es de una empresa controlada por Eduardo Eurnekian. Como es sabido, Lan está intentando entrar al mercado interno argentino desde hace varios años (ya se expandió a países como Perú y Ecuador), y era sindicada como la única posible interesada en la inexistente LAFSA (Líneas Aéreas Federales), engendrada por el gobierno de Eduardo Duhalde para seguir pagándoles el sueldo a los más de 900 despedidos de las desaparecidas LAPA y Dinar.
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La posibilidad de ser adquirida por los chilenos sería el último recurso de SW antes de desaparecer, dado que la semana pasada el gobierno -ante el escándalo por el tráfico de drogas- decidió retirarle el subsidio por más de $ 3,8 millones mensuales que le pasaba para comprar combustible. Esto provocaría -según fuentes del mercado aerocomercial- la cancelación de varias rutas más de SW, que se sumarían a las de Catamarca, Resistencia y la peruana Tacna.
Lo que resulta casi cómico es que hace algunos meses Lan ya se habría acercado a los Maggio para proponerles quedarse con la compañía, a cambio de hacerse cargo de la deuda. Sin embargo, los Maggio habrían pedido otros u$s 50 millones, lo que obviamente «espantó» a los chilenos.
De todos modos, éstos no dejaron de lado su urgencia por entrar en el mercado interno argentino para competir con Aerolíneas Argentinas. Sucede que los principales accionistas de AA, o sea la española Grupo Marsans, inauguraron a fines del año pasado los vuelos de su controlada Aerolíneas del Sur, que opera entre Santiago de Chile y varias de las principales ciudades chilenas, y además tiene proyectado comenzar a volar entre la capital chilena y destinos a Estados Unidos y Europa. Esto hizo más que malhumorar a Sebastián Piñera, accionista principal del grupo Lan y ex presidente del partido opositor Renovación Nacional: el empresario se decidió entonces a darle la pelea a AA en su propio territorio, o sea, el mercado argentino de cabotaje.
Sin embargo, y a pesar de que Lan era el único interesado en adquirir LAFSA, en el gobierno argentino no se lo veía con buenos ojos, justamente por ser miembro del principal partido de derecha de Chile y opositor al actual gobierno de centroizquierda. «Es todo lo contrario de lo que buscaba el gobierno argentino como 'novio' de LAFSA: ellos querían un empresario nacional y en lo posible afín ideológicamente, y resulta que les aparece un extranjero de derecha», dijo irónicamente una fuente autorizada del negocio aéreo.
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