20 de febrero 2006 - 00:00

Venta de Aguas está ya cerca del fracaso

Ya casi no quedan expectativas de que aparezca un interesado en adquirir la mayoría de las acciones de Aguas Argentinas. El viaje del empresario Eduardo Eurnekian a París para negociar con el grupo Suez, accionista mayoritario de la empresa local, no tuvo resultados, y aunque alguna versión indica que se habría renovado el interés de los fondos Fintech y Latin Assetments, no pudo confirmarse que eso sea así.

Para el gobierno la venta de las acciones sería la forma de evitar el juicio contra el Estado nacional entablado por u$s 1.700 millones en el CIADI, tribunal arbitral del Banco Mundial.

Por eso, desde que Suez anunció en setiembre pasado que se retira de la concesión, el ministro de Planificación, Julio De Vido, viene impulsando una salida como la de Edenor, en la cual Electricité de France le vendió la mayoría al grupo Dolphin, y luego retiró la demanda contra el Estado
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Pero el caso de Aguas Argentinas es distinto. Ya cuando se privatizó el servicio en 1993, el Estado no exigió el pago de una llave para quedarse con la concesión, y la licitación se definió por el que ofreció cobrar la menor tarifa.

Ahora la empresa tiene un pasivo financiero de alrededor de u$s 600 millones y Suez estaría pidiendo entre 200 y 300 millones para transferir las acciones y luego levantar el juicio. Además el gobierno tampoco autorizaría este año un aumento de tarifas, y no queda claro cómo se afrontarán las inversiones.

Por lo que se sabe, Eurnekian fue a entrevistarse con Suez impulsado por funcionarios oficiales y con la expectativa de que si le restaba el problema al gobierno, tendría mejores posibilidades en la demorada renegociación del contrato de Aeropuertos Argentina 2000
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Pero el empresario local, como se sabía desde el primer momento, no ofreció a los franceses un pago «cash» y, por el contrario, esperaba poder reestructurar los pasivos, especialmente los que quedaron en cabeza de Suez, porque ésta pagó en enero unos u$s 250 millones a organismos multilaterales de crédito, debido a que eran créditos para Aguas que había garantizado y que no podía mantener, luego de anunciado el retiro de la concesión. Sin otro interesado a la vista, los franceses especulan que el gobierno les rescindirá el contrato porque no van a reponer $ 38 millones de un total de $ 150 millones que constituyen la garantía de la concesión. (Ese dinero fue ejecutado por el Estado a cuenta de multas impagas un mes atrás.)

• Laberinto legal

Pero la relación entre el gobierno y Suez se encuentra en un laberinto legal: las dos partes quieren quedar bien posicionadas con vistas al juicio en el CIADI.

La asamblea de accionistas de Aguas Argentinas decidió en setiembre, con el voto en contra del Banco Galicia y el representante de las acciones de los trabajadores, dar por rescindido el contrato por culpa del concesionario, lo que implica irse a los 90 días.

Pero el Estado no aceptó esa formulación, acusóa la empresa de no haber cumplido los pasos previstos en el contrato para el caso de rescisión e interpretó que el accionista de control debe quedarse por un año que vencerán en setiembre.

Por eso, se estima en medios legales que si los franceses deciden irse ahora, el Estado iniciará una demanda en tribunales locales, para complicar el litigio en el CIADI.

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