En medio de la siesta bursátil, ayer sonó fuerte el despertador del volumen y todo pareció volver al trabajo con ímpetu renovado. Si bien, y por el momento, esto se inscribe como uno más de los cambios súbitos (que tanto surgen, como se evaporan sin mucha explicación) y con el aditamento de estar inscripto en la frontera de un ejercicio de «opciones» se puede rescatar lo positivo de ver al mercado dando señales vitales de vida activa.
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El día se hace bastante sencillo de desentrañar, a través de cuatro/cinco plazas claves, que atraparon las órdenes de calibre. Esta da idea de un posicionamiento de grandes operadores, seguramente institucionales, que precisan de los papeles de gran calado para poder desembarcar.
El ingreso de balances y su incidencia dotaron también de matiz a la rueda, incentivando algunos nombres, para confluir en una fecha de repunte sostenido en los dos indicadores. El Merval tuvo piso de 1.669 puntos, el máximo recapturó la zona de los 1.700 puntos, finalizando algo más abajo y en 1.695. Diferencia a favor de 1,6%.
• Gran empuje
La estrella del día fue de modo excluyente el volumen, indicador que superó los $ 133 millones de efectivo, cuando provenía de tan sólo $ 58 millones. Más del doble de aumento de velocidad en negocios y que se distribuyeron en la vuelta de Tenaris -subiendo 3,6%-, fuerte ritmo en Acíndar, con 1,5% de aumento, también en Galicia y con el aporte positivo de Petrobras, en negocios y precios. Por tales plazas atravesó la médula de la jornada, en volumen concentrado y en mejora de cotizaciones. Si queda un aspecto pendiente, podría apuntarse que el efecto sobre precios no resultó de igual magnitud que lo que podría sugerir el gran cambio de marcha. Ergo, la oferta también estuvo bien activa y arreciando por momentos. La rueda final dirá si ayer fue «bisagra» para abrir otro febrero o si resultó una simple puerta «vaivén».
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