A la expectativa de la reunión de hoy del Comité de Política Monetaria del Banco Central brasileño, en la cual se decidirá si acompañarán la baja de las tasas en el mundo, ayer el mercado cambiario reaccionó con una mayor demanda de dólares. Así, el real cayó frente al dólar casi 1%, al finalizar en 2,694 reales por dólar. En el mercado paralelo, la suba fue mayor, 1,11%, tras ubicarse por encima de los 2,73 reales.
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Los contratos de dólar futuro también operaron en alza. Su costo con vencimiento en octubre aumentó 0,86%, y el mercado proyecta un cierre de 2,708 reales. Mientras que para noviembre, las apuestas ubican el dólar en 2,751 reales, lo que implica una suba de 0,85% con relación a la jornada anterior. Para enero de 2002, el dólar opera en 2,823 reales.
Durante la operatoria de ayer, se negociaron 50.637 contratos por 6.835 millones de reales. Los analistas explicaron que, con el actual escenario internacional, los inversores siguen procurando protección en el dólar. Además, la oferta de bonos dolarizados que realizó la se-mana pasada del Central dejó en claro que la autoridad monetaria piensa actuar con decisión en el mercado.
Por ello, no extraña que la demanda supere a la oferta de divisas y que esto se traduzca en la suba del precio del dólar.
Tras aplaudir las últimas medidas de Domingo Cavallo, el titular de la Cámara de Exportadores de la Argentina, Enrique Mantilla, sostuvo: «Nuestra mayor preocupación son las dificultades de la economía de Brasil, pues vemos un dólar a 2,75 reales para fin de año y un año 2002 complicado; calculamos pérdidas de reservas en Brasil del orden de los 6.000 millones de dólares el año que viene y un dólar cotizando a fines de 2002 en el orden de 2,95 reales». «Eso explica la expresión del presidente Cardoso: exportar o morir», agregó.
Por su parte, ayer Arminio Fraga, titular del Central, señaló que no está dispuesto a desacelerar aun más la economía con nuevos aumentos de tasas de interés para cumplir la meta de 6% de inflación para 2001. «No tiene el menor sentido poner a la economía en una profunda recesión en el último trimestre para ganar cero punto en la tasa de inflación», dijo.
Lo importante para Fraga es observar 2002 cuyas proyecciones apuntan a una inflación dentro de la meta.
Otra señal sobre el posible destino de la tasa Selic (fijada por el Central) es, según Fraga, que a pesar de la suba del dólar, no hay señal de aumento en los precios.
Claro que también Fraga dejó entrever que el Central brasileño no tiene margen como la Reserva Federal para bajar las tasas.
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