Vuelve crédito a largo plazo
Entre los planes que tiene en carpeta el gobierno para darle un nuevo impulso a la actividad económica figura el relanzamiento del crédito de largo plazo para empresas y público, hoy prácticamente inexistente. La idea, que tiene como principal promotor al titular del Banco Central, Martín Redrado, es utilizar los fondos que reciben las AFJP (unos $ 200 millones mensuales) para conseguirlo. En el Ministerio de Economía también comparten el proyecto de otorgarles otro rol a los fondos de pensión, tras la aceptación que consiguieron a fin de la semana pasada para participar del proceso de renegociación de la deuda en default. El de las AFJP es un flujo de dinero que en buena proporción será así canalizado a los bancos, que desdela devaluación no consiguen captar ahorro, más allá del dinero proveniente del Estado por el superávit fiscal. Se busca darles un nuevo rol a esos fondos, que consiste en canalizar el dinero de los afiliados a actividades productivas en vez de incentivar la compra de títulos públicos a tasas altas como ocurre actualmente. El mecanismo consistirá en autorizar a los bancos la emisión de bonos en pesos ajustables por CER a plazos no menores a cinco años para que sean colocados entre las AFJP y otros inversores institucionales.
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La CNV y el Central ya están trabajando en la reglamentación para permitirles a los bancos la emisión de Obligaciones Negociables (ON) en pesos, que ajustarían su capital según la valuación del CER (inflación minorista). Justamente, la única fuente de aumento genuino de ahorro en las entidades este año se produjo con los plazos fijos que ajustan con CER, que ya crecieron más de 450 por ciento y ya tocaron los $ 4.000 millones. Se trata de colocaciones que deben tener un plazo mínimo de 90 días.
Tanto en Economía como en el Central reconocen que aunque el crédito está mostrando signos de recuperación, aún se trata de un rebote extremadamente lento y que es insuficiente para darle un empujón adicional a la economía. De hecho, hoy el stock total de créditos al sector privado apenas asciende a los $ 32.000 millones y representa 8 por ciento del PBI. Durante la convertibilidad, esa relación llegaba a 22 por ciento y en países desarrollados puede superar incluso 100 por ciento (ver gráfico).
Durante la vigencia del uno a uno, los bancos tuvieron acceso a fondeo de largo plazo (10 años o más), pero lo tomaban en el exterior y en dólares. Esa deuda no se pesificó y la mayor parte de las entidadesentró en default, lo que llevó a reestructuraciones. Por eso, la fórmula para que puedan acceder a fondeo de mayor plazo cambiaría radicalmente: los bonos serán colocados entre inversores institucionales locales y la moneda de emisión será pesos en vez de dólares.
• Ideas en marcha
Es probable que si los bancos toman el grueso de fondos de mediano y largo plazo ajustable por CER, también deban otorgar créditos con ajuste de capital. Hasta ahora, ni empresas ni el público demostraron interés por tomar fondos con incertidumbre respecto a cuánto podría aumentar el costo de la cuota.
Dentro del plan para mejorar el fondeo de las entidades, también existen otras ideas en marcha:
• Permitir que los bancos ofrezcan depósitos con interés variable, con capital garantizado y la tasa en relación con la evolución del índice Merval, la soja, etc.
• Reducción drástica de las tasas de interés de las Lebac, sobre todo para los plazos que van de un año en adelante. De esta forma, pretenden que las AFJP y los bancos no continúen prestándole al Estado (asegurándose un rendimiento sin demasiado esfuerzo) y que esos fondos se terminen volcando al sector privado.
• La eliminación del impuesto al cheque anunciada la semana pasada para el traspaso de dinero de cuentas corrientes a plazos fijos fue también parte de esta ofensiva para darle más aire al sector financiero.




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