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30 de junio 2021 - 00:00

Diálogos de Wall Street

¿La Fed nos prende fuego? Gekko nos habla de la inflación y la comparación con los desbordes de la década del 70.

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Periodista: La Fed se está chamuscando otra vez, escribe John Taylor, alerta ante el peligro de que el mismo villano produzca un incendio comparable a la estanflación de los años 70 y 80. Pero hay otras voces. “La inflación es transitoria”, sostiene Claudio Borio, el economista principal del Banco de Basilea. “Y hay que celebrarlo”. ¿A quién creerle?

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Gordon Gekko: Escuche a todos, pero mire los números, y trate de entender el contexto. Y habiendo leído los diarios de marzo, abril y mayo no es tan difícil. Los precios han subido mucho, y seguirán subiendo, pero la inflación subyacente no se desplazó de su eje. Es muy impresionante.

P.: Sí, pero, ¿es duradero?

G.G.: A esta altura, le diría que sí. El estímulo de la demanda agregada comienza a moderarse. Las restricciones de oferta y los cuellos de botella se corrigen con el paso del tiempo. La llamarada de los commodities en alza se apagó. Dicho sea de paso, China tampoco está interesada en avivar ese fuego. Y no hay contagio. Los precios de los autos usados, de los pasajes de avión y de la hotelería se dispararon. Pero no vemos efectos de segunda ronda que contribuyan a su propagación posterior. P.: Conocemos la regla de Taylor, y está claro que la Fed tomó la senda de la excepción. ¿No es temprano para festejar como lo hace Wall Street, récord tras récord? Taylor recuerda que la política monetaria de Arthur Burns en la Fed de los 70 parecía funcionar correctamente en un comienzo. Su equivocación grave se hizo visible después de un tiempo.

G.G.: De acuerdo. Pero no veo nada que invalide lo anterior.

P.: ¿No cree que la comparación con los años 70 sea muy pertinente?

G.G.: Al timón estaba Arthur Burns quien era mejor economista que Jay Powell, que es abogado. La Fed estaba tan convencida de que hacía las cosas bien como ahora, y lo que se traía entre manos era una política no convencional que no había sido probada en el terreno.

P.: Como en la actualidad.

G.G.: Tal cual. Parecidos hay muchos. ¿Y eso significa que terminará igual? Pienso que no. La inflación, por caso, subió de 2% a 6% en la segunda mitad de los años 60. Los bancos centrales, en la última década, se esforzaron sin éxito en lograr una inflación de 2%. El punto de partida actual es más parecido al final de los años 50. O, si quiere plantearlo de una manera alternativa: la inflación no se desboca del día a la noche, le llevó 20 años a la Fed, y varios errores de cálculo, terminar en la hoguera de finales de los 70.

P.: Uno diría que las condiciones inflacionarias las estamos fabricando ahora pero la alta inflación no va a aparecer hasta más adelante.

G.G.: Por caso, hasta que nos embarquemos en serio en la cruzada por el cambio climático. Le aclaro que no es un vaticinio. Sólo es un ejemplo muy tentador. Sin embargo, la principal razón para tomar distancia del paralelo sombrío que establece Taylor es otra.

P.: ¿Cuál?

G.G.: Que siendo dos coyunturas muy exigentes, la Fed de Burns estaba menos preparada para lidiar con los desafíos que tuvo que afrontar. Bretton Woods colapsa en 1971-1973, estallan los tipos de cambios fijos y trascartón sucede el primer shock petrolero en 1974. ¿Cómo saber cuán estable era la economía sin un registro de cómo funcionaba el mundo con tipos de cambio flexibles? La Fed actual está vacunada por una larga experiencia. Hace más de una década que abandonó la regla de Taylor. No tuvo alternativa. Con la caída de Lehman en 2008, y las tasas de interés en cero, debió ensayar otra política monetaria.

P.: La compra de bonos, la expansión cuantitativa y toda la parafernalia no convencional.

G.G.: Tal cual. Y va vimos que sirvió para rescatar a la economía de la recesión pero no para sostener un desborde inflacionario. Y la misma fórmula, potenciada, se usó para contener al shock económico de la pandemia, también con éxito y sin inflación. ¿Quizás la tercera sea la vencida? Con Biden, se pisó el acelerador de la política fiscal para llevar la economía a pleno empleo. Y la Fed mira de palco, deja la oferta monetaria correr, que es lo que Taylor critica. ¿Es peligroso? Sí. Nadie sabe a ciencia cierta donde está el límite. Tampoco en los 70. Pero Burns tuvo que zambullirse de cabeza en la pileta, la Fed está nadando ahí desde los tiempos de Bernanke y Yellen. Y demostró que tiene una mejor idea de cuánta agua cabe en ella. Salpican sí, mucho, pero no inundan alrededor.

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