24 de julio 2003 - 00:00

Ya está el acuerdo con FMI, cree Kirchner tras hablar con Bush

El gobierno celebraba anoche el resultado del encuentro ayer en Washington de Néstor Kirchner y George W. Bush. Según sus voceros, el Presidente consideró que ya tiene el apoyo necesario para firmar en setiembre un acuerdo con el FMI, que supone postergar pagos de la deuda a los organismos multilaterales. Eso surge de expresiones del mandatario estadounidense en el sentido de que Washington también tiene críticas que hacerle al FMI y que «si la Argentina se ayuda, la ayudaremos». Kirchner, que viene de una tumultuosa gira europea de mal resultado en lo empresario, explicó a Bush que su programa político busca seguridad jurídica para las inversiones y anotó en ese proyecto hasta el relevo de Julio Nazareno en la Corte. Más esperable fue el acuerdo que creyó sacar el gobierno en materia de seguridad y antiterrorismo, que es la verdadera prueba de amistad que pide hoy Washington. Tanto, que el Presidente hasta cree haber salido con un mandato internacional para opinar sobre crisis como la de Medio Oriente (escuchó críticas despiadadas en boca de Bush hacia Yasser Arafat que no se conocían hasta ahora). También Kirchner buscó no desentonar en cuanto a la iniciativa de libre comercio de las Américas y adhirió a la fecha de 2005 para la firma del ALCA.

Néstor Kirchner, su esposa y el canciller Rafael Bielsa, ayer en la Casa Blanca, junto con el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush.
Néstor Kirchner, su esposa y el canciller Rafael Bielsa, ayer en la Casa Blanca, junto con el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush.
«El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) está ahora sí muy cerca de firmarse.» Segundos después de haber abandonado la Casa Blanca, Néstor Kirchner les dijo esta frase a sus ministros de Economía, Roberto Lavagna, y de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa, como una conclusión final de su reunión con George W. Bush sobre temas económicos.

Fue cuando toda la comitiva argentina cruzaba impresiones en el trayecto a la embajada argentina en Washington luego de haber terminado el primer encuentro entre los dos presidentes.

El argentino dejó, además, una segunda reflexión, que para los dos ministros resultó una especie de orden a futuro: «Una vez terminado el acuerdo, comienza una segunda etapa para las dos carteras». Kirchner se refería concretamente a que ambos ministerios, según su visión, ya tienen despejado el camino para comenzar a trabajar en lo que tendría que ser el plan económico integral del gobierno del santacruceño, y que en el caso de Economía significa ir más allá de cumplir las metas que figurarán en el acuerdo eventual con el FMI (que para el Presidente es ya un hecho inevitable) y para la Cancillería significa reanudar la etapa de negociaciones de acuerdos de apertura comercial «país por país, producto por producto».

Kirchner
revivió durante toda la tarde de Washington permanentemente y sin ocultar su entusiasmo todos los momentos en que habló de economía con Bush. Repasando frases, recordó que el norteamericano habló del «apoyo a todo el proceso de recuperación de la economía» y que la intención de acompañar a la Argentina «va más allá de un aval a las negociaciones con el FMI». Dijo, además, que Bush habló bien «de todas las medidas tomadas hasta ahora, las que siguió de cerca» y que le parecieron «absolutamente correctas», sin especificar en realidad a qué decisiones económicas se refería.

Repitió asimismo ante sus ministros, como lo había hecho minutos antes en una conferencia de prensa en los jardines de la Casa Blanca, que Bush recomendó seguir «peleando hasta el fondo, el fondo, porque lo está haciendo muy bien».

Rescató también que, en la conversación, en ningún momento hubo pedidos concretos por parte de Bush para que la Argentina tome alguna medida económica específica o que haya insistido en algún compromiso formal para garantizar el apoyo argentino al ALCA. En realidad, estos capítulos estuvieron presentes, pero mencionados diplomáticamente por el jefe de Estado norteamericano. Fue cuando Bush pidió que se trabaje en grupo en las áreas comerciales, económicas y políticas (tal como anticipó ayer este diario) y que haya una comunicación mutua y directa para «los momentos en que surjan dudas».

Lavagna
y Bielsa no tuvieron igualmente mucho tiempo para reflexionar sobre las frases y los resultados que comentaba Kirchner. Luego de estas explicaciones, el Presidente dio la orden a sus dos ministros de comenzar a trabajar en la etapa de su gobierno que, en su visión, empieza después de la reunión de ayer en Washington.

En el caso de Economía, la situación es la siguiente: Kirchner dejó en claro a Lavagna que descarta que, luego de los apoyos conseguidos de los principales líderes del mundo (Bush más el inglés Tony Blair, el alemán Gerhard Schröder, el español José María Aznar y el francés Jaques Chirac), Economía no debería tener mayores problemas en cerrar en no más de 40 días un acuerdo con el FMI, en los términos que el jefe de Estado tiene en mente. Esto es, esencialmente, que haya una postergación en los pagos de aproximadamente tres años y que se respete la voluntad de no prometer un superávit fiscal primario de 2,5% o 3% del PBI contra 4% que exige el Fondo. En la mente de Kirchner, éstos son los dos capítulos innegociables y sobre los cuales se debe responder a cualquier presión del organismo financiero internacional con la amenaza de llamar a cualquiera de esos «líderes mundiales» que prometieron apoyos.

Para
Lavagna ahora empieza una tarea crucial. Debe negociar con el FMI un acuerdo, pero tomando el tema del superávit y de la deuda como datos irreductibles bajo orden presidencial. Minutos después de escuchar a Kirchner, Lavagna comenzó con esta tarea, con una reunión con el subsecretario de Tesoro de Estados Unidos, John Taylor.

La Cancillería tiene el panorama bastante más despejado. Ayer
Bielsa logró entusiasmar a Kirchner, junto con su jefe de asesores, Eduardo Valdés, de la «segunda etapa» que comienza en el ministerio luego de la primera que fue relacionar al nuevo presidente con el mundo, lo que habría terminado ayer con la reunión con George W. Bush.

Bielsa
explicó entonces que lo que comienza ahora es una etapa de trabajar acuerdos bilaterales con todos los estados posibles bajo el lema «país por país, sector por sector».

En realidad, se trata de la continuidad de lo que comenzó a diseñarse en febrero de 2002, cuando
el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, eligió la vía de entablar negociaciones directas para abrir mercados en países centrales para productos en los que la Argentina sea competitiva. Estados Unidos, la Unión Europea, México, Sudáfrica, Chile y la India son algunos de los países y grupos económicos con los que ya se negocian acuerdos de apertura comercial y rebaja de aranceles.

En realidad, se trata de un esquema que en algún momento puede tropezar con la intención de profundizar las relaciones dentro del Mercosur, al avanzar las negociaciones directas de apertura comercial por fuera del bloque.

Bielsa
entusiasmó también ayer a Kirchner con otro tema. Para setiembre el canciller prepara una gira por Oriente, donde China, Japón y Corea serán puertos seguros. Según el ministro, Kirchner podría sumarse al proyecto y terminar de girar por el mundo para que se lo conozca como un «jefe de Estado previsible» con el que «se podrá trabajar durante muchos años», según las frases entusiasmantes del ministro al Presidente.

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