Ya está el acuerdo con FMI, cree Kirchner tras hablar con Bush
El gobierno celebraba anoche el resultado del encuentro ayer en Washington de Néstor Kirchner y George W. Bush. Según sus voceros, el Presidente consideró que ya tiene el apoyo necesario para firmar en setiembre un acuerdo con el FMI, que supone postergar pagos de la deuda a los organismos multilaterales. Eso surge de expresiones del mandatario estadounidense en el sentido de que Washington también tiene críticas que hacerle al FMI y que «si la Argentina se ayuda, la ayudaremos». Kirchner, que viene de una tumultuosa gira europea de mal resultado en lo empresario, explicó a Bush que su programa político busca seguridad jurídica para las inversiones y anotó en ese proyecto hasta el relevo de Julio Nazareno en la Corte. Más esperable fue el acuerdo que creyó sacar el gobierno en materia de seguridad y antiterrorismo, que es la verdadera prueba de amistad que pide hoy Washington. Tanto, que el Presidente hasta cree haber salido con un mandato internacional para opinar sobre crisis como la de Medio Oriente (escuchó críticas despiadadas en boca de Bush hacia Yasser Arafat que no se conocían hasta ahora). También Kirchner buscó no desentonar en cuanto a la iniciativa de libre comercio de las Américas y adhirió a la fecha de 2005 para la firma del ALCA.
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Néstor Kirchner, su esposa y el canciller Rafael Bielsa, ayer en la Casa Blanca, junto con el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush.
Kirchner revivió durante toda la tarde de Washington permanentemente y sin ocultar su entusiasmo todos los momentos en que habló de economía con Bush. Repasando frases, recordó que el norteamericano habló del «apoyo a todo el proceso de recuperación de la economía» y que la intención de acompañar a la Argentina «va más allá de un aval a las negociaciones con el FMI». Dijo, además, que Bush habló bien «de todas las medidas tomadas hasta ahora, las que siguió de cerca» y que le parecieron «absolutamente correctas», sin especificar en realidad a qué decisiones económicas se refería.
Lavagna y Bielsa no tuvieron igualmente mucho tiempo para reflexionar sobre las frases y los resultados que comentaba Kirchner. Luego de estas explicaciones, el Presidente dio la orden a sus dos ministros de comenzar a trabajar en la etapa de su gobierno que, en su visión, empieza después de la reunión de ayer en Washington.
Para Lavagna ahora empieza una tarea crucial. Debe negociar con el FMI un acuerdo, pero tomando el tema del superávit y de la deuda como datos irreductibles bajo orden presidencial. Minutos después de escuchar a Kirchner, Lavagna comenzó con esta tarea, con una reunión con el subsecretario de Tesoro de Estados Unidos, John Taylor.
La Cancillería tiene el panorama bastante más despejado. Ayer Bielsa logró entusiasmar a Kirchner, junto con su jefe de asesores, Eduardo Valdés, de la «segunda etapa» que comienza en el ministerio luego de la primera que fue relacionar al nuevo presidente con el mundo, lo que habría terminado ayer con la reunión con George W. Bush.
Bielsa explicó entonces que lo que comienza ahora es una etapa de trabajar acuerdos bilaterales con todos los estados posibles bajo el lema «país por país, sector por sector».
En realidad, se trata de la continuidad de lo que comenzó a diseñarse en febrero de 2002, cuando el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, eligió la vía de entablar negociaciones directas para abrir mercados en países centrales para productos en los que la Argentina sea competitiva. Estados Unidos, la Unión Europea, México, Sudáfrica, Chile y la India son algunos de los países y grupos económicos con los que ya se negocian acuerdos de apertura comercial y rebaja de aranceles.
En realidad, se trata de un esquema que en algún momento puede tropezar con la intención de profundizar las relaciones dentro del Mercosur, al avanzar las negociaciones directas de apertura comercial por fuera del bloque.
Bielsa entusiasmó también ayer a Kirchner con otro tema. Para setiembre el canciller prepara una gira por Oriente, donde China, Japón y Corea serán puertos seguros. Según el ministro, Kirchner podría sumarse al proyecto y terminar de girar por el mundo para que se lo conozca como un «jefe de Estado previsible» con el que «se podrá trabajar durante muchos años», según las frases entusiasmantes del ministro al Presidente.



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