14 de agosto 2001 - 00:00

Ya hay 55 gremios que quieren cambiar los viejos convenios

Ya hay 55 gremios que quieren cambiar los viejos convenios
Unos 55 convenios colectivos con más de 20 años de antigüedad están ya en proceso de modificación, luego del primer mes de vigencia del llamado del gobierno de Fernando de la Rúa a todos los sectores de la economía a renegociar el marco de la ultraactividad en la Argentina. Según voceros del Ministerio de Trabajo que dirige Patricia Bullrich, esto demuestra que «fracasó de plano el boicot que en su momento quisieron imponer los sindicalistas nacionales, por el miedo a perder poder». En concreto, desde el 15 de julio al viernes pasado se abrieron 111 negociaciones de otros tantos convenios colectivos (de un total de 430 que deben definirse antes de fin de año), de los cuales 55 ya están encaminados, en 41 casos no se presentaron las empresas, pero sí los sindicatos (fundamentalmente porque son compañías que ya no existen), en 12 no se presentó ninguna de las partes (por el mismo motivo que el anterior) y sólo en 3 casos los que se negaron a negociar fueron los representantes sindicales. Estos fueron los delegados de los gremios de la carne, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y Agua Potable. Estos tres sindicatos nacionales ya anunciaron públicamente que no se sentarán a la mesa de diálogo y que no tendrían voluntad de hacerlo en el futuro. De todas formas, adelantaron en el Ministerio de Trabajo, los dos años de plazo que impone la ley como límite para definir la modificación de estas convenciones.

Incluso ya se produjo el caso del primer acuerdo de modificación general de condiciones laborales puesto en práctica, con el convenio que firmaron la semana pasada el Sindicato Unico de Trabajadores del Neumático Argentino con las empresas Dunlop, Fate, Goodyear, Pirelli y Gliter. Ya firmados y a punto de ponerse en práctica figura el tratado que firmaron la Unión de Obreros, Tintoreros, Sombrereros y Lavaderos acorde con los diferentes representantes de estas ramas en todo el país.

Entre los 55 casos que ya están en plena negociación y que podrían definir un nuevo marco laboral, figuran entre otros, la Asociación Argentina de Actores, la Asociación Bancaria (incluyendo todos las entidades públicas y privadas), la Unión Obrera de la Construcción (en paralelo con 8 uniones empresarias diferentes), la Federación de Trabajadores de la Industria del Cuero, el sindicato de Trabajadores de Espectáculos Públicos, la Administración Nacional de Aduanas, la Unión Ferroviaria, los Electricistas Navales, Asociación de Agentes de Propaganda Médica, Asociación de Personal de Trabajadores de Subterráneos de Buenos Aires, Federación de Trabajadores del Tabaco y el Sindicato de Empresas Textiles.

• Camioneros

Un dato curioso es que uno de los gremios que ya está negociando, y que según el Ministerio de Trabajo más cerca está de un acuerdo con los empresarios, es el Sindicato de Choferes, Camiones y Afines; que responde al combativo Hugo Moyano, enfrentado con Patricia Bullrich y opositor de la reforma laboral. Otros de los que están negociando, pero con menos avances luego del plan de ajuste que lanzó el gobierno, es la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que de todas maneras no boicoteó el llamado.

Según el Ministerio de Trabajo, en el ranking de temas que están en discusión entre las empresas y los sindicatos que ya se sentaron a negociar figura, en primer lugar, las fórmulas para medir la jornada laboral. En este capítulo se incluye el horario general y su variación a partir del proceso productivo, para adaptarlo a las exigencias de la demanda y los stocks de cada empresa. Además se negocia en este tema la movilidad de los empleados dentro de la misma compañía y los cambios de las responsabilidades de trabajo. Luego se ubica la posibilidad de mover las vacaciones a lo largo de todo el período anual y más allá del período enero-marzo y julio. En tercer lugar se negocia la posibilidad de abonar el sueldo anual complementario (aguinaldo) en cuotas. Según aseguran en el Ministerio que dirige Patricia Bullrich, en estos tres capítulos es donde más cerca de llegar a un acuerdo están las empresas y los trabajadores.

Un punto que se percibe a analizar en el contenido de las negociaciones, es una paulatina elección de los trabajadores a negociar a partir de las regiones y las empresas en lugar del sindicato nacional; proceso que paradójicamente está siendo aceptado por los grandes gremios nacionales.
«Mientras este tema era discutido públicamente en los medios, los sindicatos se oponían agriamente. Ahora que las cosas se están dando normalmente y casi en silencio, prácticamente no hay quejas y se homologan los acuerdos que llegan de las partes sin mayores discusiones desde las sedes gremiales», aseguraba una fuente de Trabajo a este diario, que sigue de cerca la marcha de las negociaciones. Este punto implica que de hecho, se está flexibilizando al máximo la Ley de Reforma Laboral y su contenido; facultad que en realidad es propiedad de la interpretación que en su momento le dé el ministro de Trabajo.

En los próximos días se deberán sumar varios pesos pesados a la mesa de negociaciones para hacer caer la vieja «ultraactividad». Entre otros deberán circular por Callao 114 (la sede de Capital Federal donde se reúnen a discutir las partes sindicales y empresariales), todos los representantes de la industria aeronáutica (hoy en medio de los conflictos por Aerolíneas Argentinas), la Asociación Argentina de Arbitros, el sindicato de Luz y Fuerza, la Mutual de Escribanos, el sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor, todos los trabajadores portuarios, el Sindicato de Trabajadores de la Sanidad y los profesores universitarios.

Si se respetan los tiempos legales, y se cumple el período de dos años como máximo para poder negociar, para diciembre del 2003 todas las viejas convenciones colectivas quedarán sin vigencia y serán reemplazadas por las nuevas que ya están en debate.

Todo este proceso no es otra cosa que la puesta en práctica de los artículos más importantes de la reforma laboral que en su momento costaron el puesto al frepasista Alberto Flamarique y 24 horas después la renuncia del vicepresidente Carlos Chacho Alvarez.

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