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El nuevo proyecto, hasta ahora, sólo comprende el sector ganadero, a pesar de que los cerealeros aparecen entre los más complicados. En ese caso, la ley establecerá que la ganancia que aparece en los balances producida por la diferencia entre el precio inicial del stock y el precio final de ese mismo stock, después de haber sido afectado por la devaluación e inflación, podrá liquidarse a la AFIP en tres períodos fiscales consecutivos.
El hecho es que el Ministerio de Economía ya analiza en privado extender ese mecanismo para compensar a otros sectores que también vieron afectados sus stocks por inflación, pero no se piensa en una aplicación amplia.
Después de la devaluación, todos los sectores de la economía comenzaron a presionar al gobierno para que autorice el ajuste de balances tomando en cuenta la evolución de la inflación, para aplacar el impacto en el Impuesto a las Ganancias por la suba de esos precios.
Pero Lavagna se negó sistemáticamente a aceptarlo argumentando que podría ser la piedra que lanzara una escalada inflacionaria. El ministro no quiso aceptar, siquiera, que ese ajuste se hiciera por única vez.
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