El Banco Central aprobó ayer la colocación de dinero en depósitos a plazos fijos ajustables en pesos, no menores a 180 días, como una forma de alentar la inversión y el crédito a largo plazo. «El directorio del Banco Central introdujo modificaciones en el régimen de Depósitos e Inversiones con Retribución Variable (DIVAS)», informó anoche la autoridad monetaria en un comunicado.
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Se trata de una opción por la cual el inversor apuesta a la suba de una variable, por ejemplo, un índice bursátil, de modo que el capital que coloca está garantizado y el rendimiento que obtenga dependerá del comportamiento de la variable en lugar de pactar una tasa de interés predeterminada. Se estima difícil que el público se sume a esta alternativa, más útil quizá para las AFJP.
El propósito es transformarlos en «instrumentos que contribuyan a movilizar los recursos de los inversores (institucionales o particulares) con la rentabilidad que buscan en función de sus necesidades, al tiempo que se logran condiciones que brindarán a las entidades una fuente de fondeo de mayor estabilidad».
La autorización de los depósitos a plazo fijo ajustables, con distintos tipos de índices, en pesos y a un plazo no menor de 180 días «busca generar un mercado financiero en pesos a mediano y largo plazo», había explicado el titular del Central, Martín Redrado, en el Coloquio de IDEA. Al mismo tiempo, señaló que permitirá terminar «con el problema del sistema financiero argentino, que al igual que el de varios otros países, es el descalce en los plazos entre los depósitos y los pagos de los créditos». Se actualizaron los indicadores que podrán utilizarse para calcular el rendimiento (básicamente, evolución de precios de títulos públicos nacionales, de commodities -soja, maíz, trigo, aceite de girasol, petróleo y oro-, de índices bursátiles del país y del exterior, y de tasas de interés), manteniendo el plazo mínimo de imposición en 180 días, sin cancelación anticipada.