30 de abril 2001 - 00:00

Ya se fueron reservas por u$s 4.000 millones

La crisis financiera que atraviesa la Argentina no sólo provocó una baja de u$s 4.000 millones en las reservas del Banco Central, sino que también produjo una devaluación superior a 5 por ciento en el real brasileño y un aumento en las tasas de interés de ese país, destaca el informe semanal elaborado por la Fundación Capital.

«La crisis económica de la Argentina ha puesto en evidencia la fragilidad de Brasil frente a un escenario adverso externo»
, sostiene la entidad y agrega que «resulta evidente que el riesgo Argentina es el riesgo Mercosur».

«Los niveles de riesgo en Latinoamérica son más amplios de lo que en verdad aparentan. Los riesgos de la Argentina no son exclusivos de nuestro país. Una eventual profundización de la crisis en la Argentina operaría en forma directa sobre Brasil»
, asegura el informe de la entidad que dirige Martín Redrado.

Según la entidad, las reservas argentinas cayeron u$s 4.000 millones, principalmente durante marzo pasado, mientras que en Brasil disminuyeron en alrededor de u$s 1.000 millones.

«El consenso que existe en Brasil con respecto a que la Argentina realizará una reestructuración de su deuda está siendo utilizado por lo agentes económicos, creando una demanda por resguardo cambiario privado para la cual no existe en el mercado financiero brasileño una oferta suficiente, lo que ha generado una presión en el tipo de cambio que puede prolongarse en el tiempo»
, asegura el estudio.

El aumento de tasas (SELIC) dispuesto por el Banco Central brasileño está comenzando a afectar el crédito bancario para el consumo, resintiendo especialmente los destinados al financiamiento de vehículos.

«Esto demuestra que las autoridades económicas brasileñas continúan más preocupadas por el mantenimiento de las metas inflacionarias con el FMI que con el crecimiento de la economía»
, resalta el informe.

Por eso, los economistas de la fundación no descartan aumentos adicionales de la tasa de interés con el fin de disminuir el impacto inflacionario.

En abril la moneda brasileña alcanzó una depreciación de 5,7 por ciento y en lo que va del año se desvalorizó 10,8 por ciento.

«Este tipo de cambio más elevado aumentó la preocupación de las autoridades económicas en cuanto a su traspaso a precios, debido a la posibilidad de generación de mayor inflación y de un aumento del riesgo de interrupción de la mejora que se había logrado en las principales variables macroeconómicas brasileñas»
, puntualiza la fundación.

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