- ámbito
- Edición Impresa
2016: habrá bloque Cambiemos unificado en el nuevo Congreso
• MACRISTAS Y RADICALES ANALIZAN ESTRATEGIA.
• NEGRI SERÁ JEFE COORDINADOR.
Federico Pinedo y Emilio Monzó
El Congreso, como se sabe, volverá a ser central para el debate político después de, al menos, 10 años en los que se dedicó más a convalidar pedidos de la Casa Rosada que a decidir, controlar o modificar. Salvo alguna excepción que provocó crisis, como la de la Resolución 125 o el interregno tras la derrota del kirchnerismo en 2009 donde la oposición bloqueó leyes por casi dos años, hubo debates pero nunca algún cambio de fondo en los proyectos que pidió Cristina de Kirchner.
Mauricio Macri y Daniel Scioli saben que esa realidad no se repetirá: la relación de fuerzas que dejó en Diputados la elección del 25 de octubre no permitirá otra cosa. Además, el nuevo Gobierno deberá enfrentar una serie de reformas que deben pasar por el Congreso y no habrá forma de ejercer allí la obediencia debida que caracterizó a la era Kirchner.
Frente a ese escenario Macri, por su lado, ya dio una orden que obligará a cambiar las intencioens que tenían algunas cabezas del macrismo. El candidato a presidente le comunicó a Emilió Monzó y Federico Pinedo que en caso de ganar las elecciones deberán quedarse en el Congreso sin posibilidad de pasar al gabinete nacional. Mengua entonces para los listados de posibles candidatos a ocupar ministerios como Interior o la Cancillería.
No es un castigo ni un premio para esos dos hombres clave en el PRO sino un acto de necesidad estratégica que también Scioli deberá enfrentar con sus hombres en el caso de ganar el 22 de noviembre.
Para el PRO Pinedo será el hombre fuerte en el Senado y Monzó debería quedarse a presidir diputados. En el primer caso porque hará falta muñeca a la hora de negociar leyes para enfrentar allí la mayoría que ya se aseguró el peronismo, un problema que Scioli no tendría.
En Diputados, Cambiemos también está llegando a un acuerdo para mantener la fuerza: habrá un interbloque entre los tres partidos que no sólo se dedicará a llevar adelante políticas conjuntas sino que también tendrá un jefe superior unificado. Ese lugar, hasta ahora, es para el radical cordobés Mario Negri.
La situación en esa cámara es más compleja que en el Senado, pero abre lugar a la negociación y a la política como hace años no ve el Congreso. Un respiro y un regreso a la política parlamentaria.
Quien gane las elecciones deberá enfrentar una cámara donde el peronismo oficialista tendrá 97 diputados, a los que deberán sumarse 17 aliados. Ahora bien, entre esos aliados están los neuquinos y santiagueños que, de acuerdo a como resulte la elección y siguiendo las reglas del peronismo, pueden no estar en el mismo lugar después del 10 de diciembre.
El radicalismo y el PRO unidos tienen 86 diputados que actuarán en un mismo interbloque con presidentes diferentes y un jefe por encima que coordinará. A ese grupo deben sumarse los más independientes diputados de la Coalición Cívica que suman 7. Atrás vienen los árbitros del quórum: el Frente Renovador de Sergio Massa quedó con 27 bancas, Progresistas 6, la Izquierda con 4 y Proyecto Sur con 1.


Dejá tu comentario