16 de agosto 2013 - 00:00

“33 Variaciones” con el magnetismo de Marilú Marini

La inspirada labor de Marilú Marini, a cargo de un personaje en permanente metamorfosis, ilumina toda la obra con su magnetismo. Con gestos mínimos, otorga credibilidad e inmediatez a cada faceta de su personaje. Lito Cruz, por su parte, compone un Beethoven algo chaplinesco, más afectado por la ira y el capricho que por la desesperación.
La inspirada labor de Marilú Marini, a cargo de un personaje en permanente metamorfosis, ilumina toda la obra con su magnetismo. Con gestos mínimos, otorga credibilidad e inmediatez a cada faceta de su personaje. Lito Cruz, por su parte, compone un Beethoven algo chaplinesco, más afectado por la ira y el capricho que por la desesperación.
"33 Variaciones" de M. Kaufman. Dir.: H. Tritek. Int.: M. Marini, L. Cruz y elenco. Esc.: J. Ferrari. Ilum.: E. Sirlin. Vest.: M. Zuccheri. (Teatro Metropolitan).

La pasión por la música, la actividad académica y un enigma a resolver relacionado con Ludwig van Beethoven, colman la vida de la musicóloga Catalina Brandt; hasta que una esclerosis lateral amiotrófica acorta sus tiempos y la obliga a revisar sus propias límites y prejuicios.

En ese descenso a los infiernos que impone toda enfermedad terminal, y bajo el amparo del compositor que tanto admira, la exigente investigadora abrirá su mente y su espíritu. Aprenderá, entre otras cosas, a conectarse con sus sentimientos y a valorar más a su hija, a la que siempre menospreció.

En "33 Variaciones" se combinan el drama intimista y la biografía ficcionalizada (en la línea de "Amadeus" de Peter Shaffer) para ofrecer una conmovedora historia de superación personal que además incluye una pequeña master class sobre Beethoven con música en vivo (a cargo del joven pianista Natalio González Petrich).

Las peripecias de la protagonista (empeñada en descubrir las motivaciones que llevaron a Beethoven a trabajar sobre una pieza de un compositor mediocre) se combinan con estampas del siglo XIX, en las que se describe el universo creativo y los tormentos diarios del gran músico alemán, aquejado por una creciente sordera.

Beethoven se entrega a su arte con furia mesiánica, mientras en paralelo, Catalina coteja casi doscientos años después- los manuscritos del músico con la sensación de "estar espiando sobre su hombro" y apura su tesis.

La inspirada labor de Marilú Marini, a cargo de un personaje en permanente metamorfosis, ilumina toda la obra con su magnetismo. Con gestos mínimos, otorga credibilidad e inmediatez a cada faceta de Catalina: su deterioro físico, sus humoradas frente a la muerte, su aprendizaje afectivo.

Lito Cruz, por su parte, compone a un Beethoven algo chaplinesco, más afectado por la ira y el capricho que por la desesperación. Rodolfo De Souza (Diabelli) y Alejo Ortiz (Schindler) lo acompañan con buenos pasos de comedia. También se destacan Malena Solda (la hija), Francisco Donovan (el enfermero) y Gaby Ferrero como Gertie, la simpática bibliotecaria alemana que asiste a Catalina.

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