Fue una fiesta popular. De ésas que se viven solamente en los acontecimientos deportivos. Media Ciudad de La Plata salió a recibir a los campeones de la Copa Libertadores de América y los escoltó a lo largo de los 60 kilómetros desde Ezeiza hasta su ciudad.
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Un premio merecido para un club que rompió todos los récords y ganó la Copa Libertadores con una racha invicta de 13 partidos, desde aquella derrota ante Cruzeiro por 3 a 0 en su debut en la serie de grupos. Un equipo que en el Estadio Ciudad de La Plata jugó 8 partidos, ganó 7 y empató uno y no le marcaron ningún gol.
Por eso La Plata fue una fiesta y lo seguirá siendo por varios días, aunque ya haya que pensar en el futuro. Ya no estará Andújar, vendido al Catania, ni Gastón Fernández, que debe volver al Tigres de Monterrey, adonde también se podría ir Braña; Rolando Schiavi besó la Copa y se volvió a Newell's y hasta Leandro Benítez tiene futuro en Arabia Saudita. Por eso están pensando en Hugo Ibarra (ver pág. 26), Luciano Figueroa (por si se va Boselli, también tentado por los mexicanos) y Gustavo Cabral y Abelairas, y Carrusca, entre otros. Un nuevo equipo, con Verón como timonel.
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