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9-A: revés de Macri contamina sprint final hacia las primarias
• SCIOLI SE MUESTRA CON CRISTINA Y RAÚL CASTRO.
• MASSA AGITA LA CRÍTICA A LA "FALSA POLARIZACIÓN".
Los sobrios tres puntos con que Horacio Rodríguez Larreta venció a Martín Lousteau en el balotaje porteño clausuran, con un inesperado mal trago para Mauricio Macri, el raid de elecciones locales y prolongan, aunque su efecto suele ser sólo anímico, un intenso sprint de veinte días de campaña hasta las primarias del 9 de agosto.
Apuestas
El peronismo K, que formalmente se mostró distante en el mano a mano entre Larreta y Lousteau pero apostó a un score parejo que moleste a Macri, ayer festejó en todos los idiomas. El derrape del PRO, que proyectaba una victoria por 10 puntos, supone en la lectura oficial una fragilidad de Macri que puede repercutir en el ring nacional.
Pero el pankirchnerismo usaba un argumento que, tres semanas atrás, refutaba cuando se leía como un efecto contagio -negativo- el 22% de Mariano Recalde en la general porteña del 5 de julio.
"Nos viene bien ese resultado porteño, pero la presidencial es otra cosa: nadie va a votar mirando cómo le fue a Macri en Capital o al FpV en Mendoza, se vota otra cosa", le sacó espuma, anoche, un operador del PJ al resultado porteño.
Scioli, en rigor, esta semana se enfocará en tres ejes establecidos hace dos semanas cuando diseñó la campaña: varios actos de presentación de la Policía Local -uno de los temas, junto a los UPA, que mete en el discurso nacional-, un encuentro entre multitudes con Cristina de Kirchner en la inauguración de otro tramo de la autovía Ruta 6 y un viaje a Cuba para verse con Raúl Castro, un perfil osado para el habitual menú de Scioli, pero que se apuró en el contexto de las negociaciones entre la isla y el Gobierno de Barack Obama, patrocinadas por el papa Francisco.
Anoche, la galaxia más eufórica por el resultado porteño era el Frente Renovador de Sergio Massa que se topó, al fin, con una profecía propia: un mal resultado de Macri en Capital. Fue lo que ocurrió, pero el massismo le agregó un componente adicional y lo condimentó con una especulación. Para Massa, el "empate" entre Larreta y Lousteau refleja que no existe la polarización entre Scioli y Macri que deslizan las encuestas.
En el FR, se embalan con la tesis de que Macri solo suma tropiezos -como ya ocurrió con Miguel del Sel en Santa Fe donde punteaba y cayó, al final, con el socialismo- lo que confirma su vulnerabilidad y refuerza la tendencia de un Massa entrando en el duelo presidencial con Scioli.
El mapa mágico del massismo, que en los sondeos aparece muy lejos de Scioli y de Macri, es que el gobernador tiene "el techo electoral de los K que es un 35%".


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