28 de agosto 2013 - 00:00

A declarar y esperar

Los terceras líneas Leonardo Senatore y Pablo Matera fueron denunciados por agredir a dos jugadores de Sudáfrica. Hoy se explayan ante la SANZAR

Caso I. Pablo Matera deberá declarar por una supuesta agresión al sudafricano Francois Louw.
Caso I. Pablo Matera deberá declarar por una supuesta agresión al sudafricano Francois Louw.
Leonardo Senatore y Pablo Matera ya llevan algunas noches con el sueño cortado. Es difícil dormir plácidamente cuando sobre ellos pende la posibilidad de una larga y negativa sanción. Recién hoy por la noche -jueves a la mañana en Australia- sería la audiencia de la que depende buena parte del futuro próximo de los dos jugadores.

Dos acciones de juego veloces y como mínimo desafortunadas los tienen con una posible suspensión que finalizaría sus participaciones en el Rugby Championship y sería además una mancha en sus carreras.

¿Qué pasó? En el primero de los dos casos, el del joven Mate-ra, se lo acusa de, supuestamente (esa palabra se usa mucho en la citación), haber hecho contacto con sus dedos en los ojos del ala sudafricano François Louw en el minuto 45 del partido.

A pedido del capitán sudafricano, Jean de Villiers, el referí Steve Walsh pidió en ese momento al TMO para revisar si se veía en las repeticiones el acto de eye gouging - mal traducido como piquete de ojos- del que se quejaba Louw. Al no haber algo evidente, en la repetición aportada por el Host Broadcaster ESPN, el referí siguió el partido. Aquí, una salvedad: en casos de juego sucio se puede pedir el TMO tanto como para una situación de try.

A Matera se le reconoce una importante vehemencia para jugar pero en sus partidos con los seleccionados nacionales no ha tenido situaciones disciplinarias mas allá de tarjetas amarillas relacionadas al juego mismo. Dicen quienes lo conocen que no hizo lo que se lo acusa de hacer. Si bien no hay imágenes muy certeras, el Oficial Judicial, el muy experimentado Terry Willis, de Nueva Zelanda, deberá analizar si hubo contacto y/o intencionalidad. Con eso le bastará para determinar culpabilidad o inocencia.

El incidente de Senatore es distinto, como distinta es la supuesta acción. Ahorcado por el segunda línea Eben Etzebeh, la imagen es inconclusa respecto de si el rosarino con intachable récord disciplinario -más allá de que hay quienes dicen que un tackle suyo en Soweto debería haber sido tarjeta roja y no amarilla- mordió o no al sudafricano.

En este nivel no se ven actitudes futbolísticas y el sudafricano llevó su brazo derecho al referí, quien además atendió al experimentado capitán Jean de Villiers, que solicitó TMO y pidió que se resolviera ahí el tema. Claro, si se hubiera visto algo y Senatore hubiese sido expulsado en el acto, entonces la paridad que tanto sufrían los Springboks seguramente se hubiera acabado. Pero, al no funcionar el intercomunicador con el TMO, no se pudo hacer la consulta.

El trabajo del Oficial de Citación es el de un fiscal, centrado en ver el partido y ante situaciones que el considera deberían ser tarjetas roja actúa. Pide todos los ángulos de cámaras a su disposición, habla con los involucrados y luego eleva la citación. Acá, él ya tenía previsto analizar ambos hechos -está conectado también al micrófono del referí entonces escucha todos los diálogos- por lo que los sudafricanos no refirieron ambos actos. En ese sentido, los equipos pueden decirle al OC que analice distintas instancias donde suponen hubo juego sucio.

Ya el sábado a la noche el OC había cumplido su labor y SANZAR envió una gacetilla anunciando que tanto Matera como Senatore serían juzgados. Ese rol le cayó al experimentado australiano Terry Willis, que lleva algunos años impartiendo justicia en el rugby.

El tribunal de la SANZAR recibirá a Senatore hoy a partir de las 6 de la tarde por teleconferencia y cuando termine será el turno de Pablo Matera. No estarán solos. La Unión Argentina de Rugby se movilizó rápidamente e inició la defensa con el Consejero de la UAR Fernando Rizzi, pero por ser un proceso bastante novedoso para el rugby argentino se convocó al neozelandés Stephen Cottrel.

Ex centro del New Zealand Development XV que visitó Argentina en 1994, regresó al país como jugador de Cambrige un par de años más tarde y fue compañero de Rolando Martin y Agustín Pichot en el Richmond. Más que eso: su experiencia en el derecho deportivo es lo que hace su ayuda destacada. Fue consultor legal de la NZRU al conseguir la sede de RWC 2011 y hasta la finalización de ese Mun-dial negoció la renovación del multimillonario contrato de la unión de su país con la empresa Adidas y el de la asociación de cricket con la televisión. Más relacionado con estos dos casos, ha participado de varios de estos procesos judiciales, tanto desde el lado del jugador como de la unión involucrada.

Esto indica que los jugadores están en buenas manos. Lo que deberán definir primero los jugadores con sus consejeros legales es la estrategia. Aceptar culpabilidad les asegura algún grado de simpatía con Willis, aunque ambos actos fueron de los que se sancionan con mayor cantidad de semanas: van de las 12 a las 208 según la intencionalidad y el daño causado.

Si se declaran inocentes, deberán convencer al juez que ellos no hicieron lo que están acusados de hacer. Es una tarea difícil porque decían los sudafricanos en Mendoza que habían sacado fotos en el vestuario de las marcas dejadas por las acciones. En privado, los jugadores involucrados dijeron a los periodistas que los acompa-ñaron que habían recibido las agresiones. Nada de lo que se pueda especular es justo. Dependerá de cómo presenten su defensa los jugadores y cómo analice sus acciones Willis. Tarde, muy tarde, hoy a la noche Matera y Senatore sabrán qué será de su futuro mediato.

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