A rodar

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• "La industria automotriz hace proyecciones a largo plazo". Esa es una respuesta habitual que dan los CEO de las compañías cuando se habla de los vaivenes coyunturales. En estos días, con el cambio brusco de la situación del sector como consecuencia de la devaluación del peso, la clásica definición empresaria cobra más sentido. Es por eso que pese al parate del mercado interno, los planes fabriles siguen en marcha. Esto se debe a que la industria local está diseñada más para un esquema de producir para exportar que para las ventas domésticas. En la página central de este suplemento, se publica un trabajo del economista Santiago Manoukian en que analiza la caída de los patentamientos de 0 km en la plaza local a la vez que crece la producción como consecuencia del aumento de las exportaciones a Brasil. Normalmente, esa dos variables van en sintonía - suben o bajan al mismo tiempo pero en los últimos años están disociadas, tal como explica el especialista en la industria automotriz. Ante tantos imponderables del día a día es bueno que las compañías piensen en el futuro de mediano y largo plazo.

• Esa disociación que se muestra en informe se evidencia en el clima sectorial. En las concesionarias hay preocupación por la caída de las ventas y ya en algunas se habla de reducir estructuras para no seguir perdiendo plata. La fuerte expansión del mercado interno de los últimos dos años tuvo su correlato en materia laboral. Hoy hay que replantear la situación. En tanto, en las fábricas se tiene los ojos puestos en lo que sucede en Brasil y cómo será el mercado regional en los próximos años. Hay más optimismo. Tanto es así que ya están pensando en las próximas inversiones aun cuando todavía no terminaron de concretar los últimos anuncios. Por ejemplo, Volkswagen la marca líder desde hace años en la Argentina confirmó el año pasado el desembolso de u$s650 millones para el proyecto Tarek, el nuevo SUV que fabricará en la planta de General Pacheco. Este modelo más allá de que se trate de un vehículo diferente- vendrá a reemplazar a la actual Surán, al menos en términos de producción. El otro vehículo que se fabrica en ese establecimiento es la pick-up Amarok. Si bien el año pasado se realizó su relanzamiento con nueva imagen y, más recientemente, se sumaron nuevos motores, las autoridades de la automotriz ya están negociando una inversión para el vehículo que sucederá a la "chata" alemana. El modelo comenzaría a producirse a partir del 2022 pero la definición del lugar de radicación de la inversión se debe concretar en la primera parte del 2019. La planta argentina está en carrera pero hay otros países que compiten por esa inversión como, por ejemplo, Sudáfrica. En la empresa no ven que el "tropezón" actual de la economía argentina les quite chances y hay optimismo. Habrá que esperar y buscar cuál será el nuevo producto. Otro caso es el de General Motors. También el año pasado anunció una inversión u$s300 millones para producir un nuevo modelo en la planta santafesina de General Alvear pero ya está negociando otro desembolso para radicar otro vehículo en ese establecimiento. En la empresa están preocupados por la demora de la implementación de la reforma tributaria y los cambios que se quieren introducir en el Pacto fiscal acordado con las provincias. Específicamente, el tema de Ingresos Brutos. Es que cualquier modificación en la política de bajar impuestos altera los números con los que proyectaron y ganaron la inversión anunciada. La pregunta es ¿qué sucede con la inversión en marcha si se cambian las reglas de juego? El hecho de que se esté hablando ya de un nuevo desembolso trae tranquilidad pero la Argentina siempre está abierta a las sorpresas. En los próximos días puede haber novedades.

• Lo bueno es que todo esto se produce con Brasil en alza. Si bien la mejora de la demanda interna frenó su crecimiento, cerrará con un volumen de 2,5 millones de unidades lo que permitirá a la mayoría de las fábricas argentinas también terminar el 2018 con más producción y exportación. Teniendo en cuenta que con la devaluación, ganan más vendiendo al exterior, no es poca cosa. De todas maneras, mientras vendan más en el mercado interno de lo que exporten todavía no alcanza para que el negocio sea superavitario en lo global. La situación cambiará cuando los proyectos en marcha se conviertan en realidad. Nissan, la semana próxima, con la nueva Frontier nacional, va a ser un buen ejemplo.

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