16 de septiembre 2009 - 00:00

A solas, intentó asustarlo a Moyano

El juez Norberto Oyarbide, ayer en fiesta religiosa en Salta.
El juez Norberto Oyarbide, ayer en fiesta religiosa en Salta.
Juan José Zanola fue directo y tremendista con Hugo Moyano. Al hablar este fin de semana con el camionero sobre su situación personal y eventualmente procesal, y todavía retumbando la voz del juez Norberto Oyarbide que anticipaba la intervención de la obra social bancaria para el lunes, el sindicalista bramó su interpretación sobre la «persecución» de la que se siente víctima. Para el bancario, todo se trata de una cuestión de política interna de su gremio y una muestra clara de lo que puede pasar en el futuro, si se avanza en la democratización sindical.

«Fue una conversación entre dos dirigentes sindicales», explicó Zanola al ser consultado ayer sobre el contenido del diálogo telefónico que mantuvo con el camionero. «Moyano está preocupado», se limitó a explicar públicamente el bancario, confirmando el contacto telefónico, pero evitando ahondar en los detalles de la charla. Sin embargo, colaboradores de ambos gremialistas se preocuparon ayer por rearmar el diálogo entre los compañeros colegas.

Fue una charla que comenzó con críticas más o menos veladas a la actuación judicial. Se responsabilizó luego a la ex ministra de Salud Graciela Ocaña de los infortunios que viven el sindicalista y las obras sociales de los gremios, y se criticó el momento en que Cristina de Kirchner la eligió como titular de la cartera. Siguió el rap de Zanola sobre su visión respecto de la cuestión personal, la de su gremio y la de la OSBA a punto de ser intervenida, decisión light que finalmente el Gobierno tomó el lunes pasado. Allí, el bancario dio rienda suelta a su postura particular del problema que enfrenta.

Para Zanola, todo se trata de una interna de los bancarios, de la que el delegado del Banco Nación, Hugo Dessal (ayer denunciado por el sindicalista por «calumnias e injurias»), sería parte y que buscaría fortalecer a sus opositores en las elecciones del gremio del 23 de setiembre próximo. Zanola explicó que si las acusaciones judiciales avanzan, aumentarán luego en sintonía las presiones internas de los delegados de las comisiones internas de algunas entidades financieras, especialmente públicas y comenzando por el Nación.

Consecuencias

Según esta interpretación, un debilitamiento de Zanola provocaría que se incrementen las intenciones de emancipación de algunos representantes internos, siguiendo la línea editorial de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) con los empleados del subte, y la toma de la fábrica de Kraft (ex Terrabussi) por parte de delegados sindicales vinculados a Barrios de Pie y el Polo Obrero, escindidos del gremio de alimentos de Rodolfo Daer.

Para Zanola, esto mismo podría repetirse en la comisión interna del Nación (con Dessal a la cabeza) y en el Banco Provincia de Buenos Aires. Según voceros del gremio, hasta ahora siempre se pudo contener bajo la conducción de Zanola a las vertientes de izquierda y centroizquierda, además de grupos radicales y hasta seguidores de Carrió. «Somos un gremio amplio, ecuménico y democrático», dice reiteradamente el gremialista. Sin embargo, si hubiera jurisprudencia favorable a la libertad sindical, comenzaría una catarata de intenciones independentistas, según reconocen colaboradores del conductor actual de La Bancaria.

Zanola también prepara un contraataque para los próximos días, en el que estaría involucrado el Gobierno. El gremialista reclamará por unos supuestos $ 2.000 millones que se deberían a su gremio por los aportes de trabajadores que fueron retenidos, siempre según la visión sindical, en la gestión de Ocaña y que, con su caída, La Bancaria esperaba recibir, aunque sea en parte.

Zanola esperaba a realizar el reclamo abierto, hasta que las aguas entre el Gobierno y los sindicatos se calmaran luego de las elecciones del 28 de junio.

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