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A una azafata: “Quel beau cul!”
«Quel beau c..l!», transcribió ese medio, que destacó que ese piropo, lanzado en voz alta y delante de otros miembros del personal de vuelo, fue al parecer «la última frase» pronunciada por el dirigente antes de que dos policías entraran en el avión para detenerlo.
Los dos agentes, según el relato de la detención, lo «invitaron» a abandonar su asiento en la clase business al parecer con la intención de decirle «algo confidencial», por lo que Strauss-Kahn los siguió sin reticencia aparente. El exdirectivo había avisado a la tripulación que necesitaba recuperar su teléfono móvil, olvidado en la habitación del hotel en el que se alojaba en Nueva York, y el comandante le había advertido que si el teléfono no llegaba en los siguientes minutos, no iba a poder retener más tiempo el avión.
Esa fue la razón por la que supuestamente a nadie le extrañó la llegada de la pareja de policías preguntando por él, hasta entonces director gerente del FMI.
Agencia EFE


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