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Abal Medina, jefe de Gabinete; y Lorenzino, a manejar Economía
Juan Manuel Abal Medina será el reemplazante de Aníbal Fernández en la jefatura de Gabinete después de ser secretario de Comunicaciones.
El vocero presidencial anunció también la confirmación del resto del gabinete actual en los niveles de ministro y secretarios presidenciales y los titulares del Banco Central, del Banco Nación y de la AFIP: Mercedes Marcó del Pont, Juan Carlos Fábrega y Ricardo Echegaray, respectivamente.
Alfredo Scoccimarro no hizo ninguna precisión sobre los cambios en las segundas líneas del equipo de Gobierno, en donde se esperan algunas novedades. El secretario de Comercio, Guillermo Moreno, ha dicho en varias oportunidades que podría dejar el cargo y pasar a la oficina de gestión de medios que deja vacante el nuevo vicegobernador de Buenos Aires, Gabriel Mariotto. Pero anoche también recibió el respaldo de la Presidente, quien dijo de él: «Estamos muy contentos con la tarea del secretario de Comercio Interior. Siempre busca el equilibrio entre importación y exportación, cuidando los intereses de todos los argentinos».
También debe cubrirse el puesto que ocupó el viceministro de Economía, Roberto Feletti, que va a una banca de diputado nacional. También se esperan cambios en la Cancillería en el nivel de secretarios, cuyos nombres anunciará el sábado el canciller, Héctor Timerman. Ese ministerio confirmará a la mayoría de los embajadores políticos, salvo en el caso de quienes pidieron regresar de su misión, como Jorge Remes Lenicov, que está en Bruselas (Unión Europea) desde los tiempos de Eduardo Duhalde.
Los cambios del gabinete habían despertado una expectativa que la Presidente se ocupó de desinflar con el anuncio de su vocero -es como se enteraron la mayoría de los ministros confirmados que seguirían en sus cargos-. Esta idea la percibieron los funcionarios que la acompañaron en el viaje a Venezuela la semana pasada a partir del protagonismo que les dio a los ministros, algo que se había ocupado de resaltar en las últimas semanas en gestiones importantes del Gobierno como la reducción de los subsidios y antes en el viaje a Cannes para la reunión del G-20 (adonde viajaron Lorenzino y el confirmado Timerman). Estos gestos les quitaron nervio a eventuales cambios que, de producirse, deberían tener alguna justificación. Después de todo Cristina de Kirchner tiene el gabinete que quiere, y producir cambios en un momento de estabilidad política, a raíz de la contundente victoria electoral del 23 de octubre, hubiera significado un mensaje intranquilizador. Tampoco un presidente que va a cambiar a un ministro le confía tareas importantes en el preámbulo del cambio de Gobierno.
La confirmación de la casi totalidad del equipo de Gobierno aporta tranquilidad en un momento en que el Ejecutivo ha lanzado importantes cambios de agenda, como el anuncio de mejorar las relaciones con Estados Unidos, la revisión del sistema de subsidios y la confrontación con el sector moyanista de la CGT que se libra en la empresa Aerolíneas Argentina. La inquietud que podría surgir de esos cambios queda compensada por la continuidad de las personas. El criterio de la Presidente en torno a estas decisiones había sido adelantado por este diario desde el viernes 25 de noviembre, cuando señaló a Yahuar como reemplazante de Domínguez y en la edición del lunes de Charlas de Quincho, cuando se relató que los cambios se limitarían a reemplazos de ministros salientes.


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