Las temperaturas durante el mes fueron más altas de lo normal. “La gente aprovecha las liquidaciones de verano y los productos de abrigo se exhiben, pero todavía no tienen movimiento”, aseguran.
Ventas. Los especialistas aseguran que el mercado se modificó a la par del cambio climático: “Antes se vendían poleras, por ejemplo”, aseguran.
Lo que para muchos resulta ser una especie de bendición, para otros es un problema. Es que las temperaturas propias del otoño todavía no llegaron y el Servicio Meteorológico Nacional advirtió que este es el abril más cálido de los últimos 60 años. Y eso, indefectiblemente, repercutió en la venta de la ropa para la temporada. Es que, según aseguran especialistas, "la gente compra ropa por necesidad y no según el calendario".
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"La compra de ropa es sumamente estacional. La temperatura marca la necesidad. Y, ante esta situación particular de temperatura alta, sigue vigente la liquidación de verano. Los comercios exhiben la indumentaria de invierno, pero no tiene movimiento. El consumidor aprovecha la liquidación de verano, pero no gasta en otoño-invierno porque no lo amerita. El mercado se mueve por necesidad, más que el deseo", aseguró a Ámbito Financiero Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market y asesor económico de CAME. "Obviamente esta temperatura repercute. Los inviernos no son los que teníamos antes, cuando el frío empezaba en marzo y eran mucho más crudos. Hay un cambio climático que es evidente. Esto influye en la venta, se consume en función de la necesidad. Antes se miraba el calendario para vestirse. Ahora cuando la gente sale de su casa y nota que al sweater no lo necesita, lo deja. En los últimos años fue pasando, en los últimos tiempos tuvimos unos pocos inviernos realmente fríos", agregó Pedro Bergaglio, presidente de la Cámara Argentina del Sweater.
Pero no sólo el cambio climático influye en la caída de la venta de ropa. También existe un cambio de costumbre que condiciona al mercado. "Antes, por ejemplo, se vendían mucha poleras. Hoy ya no se venden. Hay una tendencia también que tiene que ver con usar otro tipo de indumentaria. La ropa de abrigo, las camperas, ya no se usan tan grandes y pesadas. Tiene que ver con los hábitos, con el cambio de tipo de consumo. Y, además, tenemos un mercado más restrictivo", agregó Bergaglio.
"La industria textil no atraviesa un buen momento. Ni la textil ni la del calzado. Con este clima, por más que el comerciante logre vender en mayo productos de la temporada, no habrá reposición y el industrial se tiene que quedar con la prenda", sostuvo Di Pace, quien agregó que el factor clima impidió que el mercado aprovechara la "caída" de Chile como opción de compra: "Para esta temporada, había disminuido la amenaza de rival en ese sentido. Semana Santa, que fue cuando mucha gente viajó, hizo un clima cálido. Además, Chile cayó en el mapa con respecto a la cantidad de gente que viajó. En ese contexto tenemos un panorama más benévolo hacia el consumo interno de este tipo de prenda. Pero la temperatura no está ayudando".
Según las estadísticas de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en 2017 se observó una baja del 1,6% en las ventas del sector indumentaria. En los primeros dos meses de 2018, la tendencia se mantuvo, con una caída en las ventas del 2% interanual. Con el "factor clima" en contra, todo indica que la temporada otoño-invierno no revertirá la estadística.
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