El olor del plenario, como dijo el jefe de la Cámara baja Eduardo Cunha, mostraba el deseo de terminar con la regla instituida por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en 1997 para garantizar la reelección de Fernando Henrique Cardoso. Sin embargo, nadie esperaba un resultado tan amplio. Fueron 452 votos a favor y 19 en contra, además de una abstención.
El Gobierno estuvo prácticamente ausente de este debate. El oficialista Partido de los Trabajadores (PT) ensayó una obstrucción, pero terminó votando mayoritariamente a favor de la propuesta.
El PSDB, que tanto hizo para aprobarla en el pasado, enfrentando denuncias de compra de votos, votó macizamente por su entierro melancólico.
Con esta osadía de la Cámara baja, Cunha retomó su ofensiva en la reforma política, tras salvar con una maniobra el financiamiento privado de las campañas. El diputado Rodrigo Maia también se inscribió como autor de la propuesta en condición de miembro informante.
Queda un largo camino por delante: una segunda votación en Diputados y dos vueltas en el Senado, y ahora un dilema que los diputados enfrentan: sin reelección, ¿de cuántos años será el mandato presidencial?
Cuatro años sin reelección es un período demasiado corto; las políticas públicas no se consolidan en tan poco tiempo. Pero si se lo amplía a cinco años no coincidiría con las elecciones para legisladores, lo que forzaría a realizar elecciones dos años seguidos.
Dos años después tendríamos la elección municipal. O sea, habría tres elecciones cada cuatro años. Una de las propuestas que aún deben ser votadas busca establecer la coincidencia de los mandatos mediante elecciones simultáneas para alcaldes, diputados y senadores.
Para eso, los alcaldes electos en 2020 tendrían apenas dos años de mandato sin reelección. ¿Alguien se interesaría en competir en esas condiciones?
El juego sigue, ahora con estos temas sobre la mesa.
| Agencia Brasil247 |


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