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Aceleran llegada al país de nuevos helicópteros rusos
El Gobierno apura la llegada de los dos nuevos helicópteros MI-17 que se compraron a Rusia. Quieren estrenarlos en la Antártida antes de las elecciones.
Las máquinas adquiridas por Costantino vienen con un pack mínimo de repuestos: ruedas, fusibles, algunas herramientas, sólo lo necesario para el mantenimiento del primer escalón, así se denomina a los ajustes elementales a cargo del usuario u operador que tiene a cargo el helicóptero. No se compraron partes importantes, como alabes de turbinas, paletas del rotor principal, mucho menos aviónica de reemplazo para los componentes que trae instalado a pedido de la Fuerza Aérea el MI-17. Los requerimientos operativos apuntaron a preparar la aeronave para vuelos antárticos, con capa-cidad para vuelo nocturno en condiciones de clima riguroso, típico del continente blanco.
Estos helicópteros pesados tienen capacidad para transportar hasta 26 pasajeros sentados o hasta cinco toneladas en carga externa, poseen flotadores para el caso de amerizaje en emergencia, grúa de carga para levantar la carga desde la cubierta de embarcaciones, por caso el rompehielos Irizar, y tanques suplementarios para operaciones de largo alcance. Se pensó en favorecer la autonomía para que puedan cruzar desde Ushuaia en vuelo directo hasta la base Vicecomodoro Marambio.
Alcance
El MI-17 (Hip, en la clasificación de la OTAN) tiene un alcance de 1.000 kilómetros; en Latinoamérica lo usan las fuerzas aéreas de Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, México y Nicaragua, pero no hay talleres especializados en el mantenimiento de fondo ni oferta de repuestos para el sostén logístico, todo queda en manos de los proveedores rusos.
No hay experiencia en el país en este tipo de helicóptero. Es la primera gran compra de equipamiento de procedencia rusa; las negociaciones las inició la exministra Nilda Garré durante una visita oficial a los países de la Federación Rusa, en los albores de su gestión en Defensa. El único antecedente fue el avión Sukhoi SU-29, de origen ruso, que integró el plantel de la Fuerza Aérea para vuelo acrobático. Se adquirieron siete en 1997 durante la gestión del brigadier José Juliá y fueron destinados a la escuadrilla de exhibición Cruz del Sur. Hoy todos están inactivos por falta de repuestos y mantenimiento.


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