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Acordarán con Brasil (pero habrá que ceder aún más)
El nuevo capítulo de la pelea bilateral tuvo como principal protagonista a la industria automotriz, donde la Argentina quedó en desventaja. La negociación ha sido muy despareja, y ello despertaba el temor de que se potenciara el conflicto. Debido a que el Gobierno argentino puso en la mesa de negociación una serie de viejas preocupaciones estructurales que siguen sin respuesta; en cambio, el Gobierno brasileño sólo quería solucionar cuestiones puntuales.
Para los funcionarios de Industria, como de las cancillerías, la tensión bajó y se restableció el diálogo entre ambas administraciones. De todos modos, ambos quedarán heridos pese a alcanzar un acuerdo de corto plazo.
Los brasileños, además, parecen haber perdido un poco la paciencia a la autonomía argentina en su manejo dentro del bloque. Con la aplicación de las licencias no automáticas para autos enviaron un fuerte mensaje a Buenos Aires.
Pero esto no es todo. Mientras todo el empresariado espera la cumbre de Brasilia de mañana, hoy el secretario de Industria brasileño, Alexandre Teixeira, volverá a reunirse con los representantes de las industrias gaúchas de máquinas, arroz y calzado. Todos estos sectores están relacionados con la caída de exportaciones hacia el mercado argentino. El caso emblemático es el de calzado, que denuncia más de 500.000 pares retenidos en las aduanas argentinas. La misión tendrá el monitoreo cercano de la FIERGS, la central fabril de Rio Grande do Sul que agrupa a 108 sindicatos, 2.000 asociaciones de empresarios que representan 41.000 fábricas y 600.000 trabajadores. Se trata del segundo encuentro en los últimos 10 días, lo que marca la relevancia que le dan a este segmento de la industria brasileña.
Los industriales gaúchos reclaman más protección del Gobierno.
Además de la industria del calzado, también el sector de muebles, bienes de capital, y textil, y confecciones se quejan de los inconvenientes que tienen para ingresar al mercado argentino frente a la facilidad que tienen los competidores extranjeros. Ya denuncian que esta situación provocó el cierre de plantas y amenaza con nuevas quiebras.
A esto se suma el accionar del diputado del PP Jerónimo Goergen, que ha ido a Brasilia a recolectar firmas para presentar una Comisión de Investigación Parlamentaria (CPI) para el Mercosur; mientras que en Porto Alegre el diputado Jorge Pozzobom, del PSDB, hará lo propio para solicitar una CPI para el caso del arroz. Los productores gaúchos, que producen el 70% del arroz consumido en Brasil, reclaman al Gobierno petista sobre el ingreso de 2 millones de toneladas de arroz argentino y uruguayo, argumentando que hay excedente brasileño, y esto reduce los precios que reciben los locales.
Tanto empresarios como sindicalistas del sur brasileño quieren que Dilma y su gobernador Tarso Genro del PT cuiden a la industria gaúcha. De modo que pese a que la poderosa central fabril paulista FIESP acuerde con la argentina UIA, la negociación no será barata para la misión encabezada por Giorgi.


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