Acorralado, Zapatero prepara ajuste para frenar el déficit

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Madrid - Con el país sometido a un déficit fiscal desorbitado, una pertinaz recesión y el ánimo por el piso de sus habitantes, José Luis Rodríguez Zapatero anunció ayer la adopción de un plan de austeridad «muy exigente» para comienzos del año entrante.

Buscando inyectar confianza, Zapatero aseguró en conferencia de prensa que 2010 será el año de la «recuperación» de la economía en España, uno de los países de la Unión Europea (UE) más afectados por la crisis.

El 29 de enero, el Gobierno adoptará «un plan de austeridad para la administración general del Estado que va a ser muy exigente», anunció el jefe de Gobierno. «Las cuentas públicas han pasado de un superávit a un importante déficit y los vamos a corregir», subrayó.

Volumen

El déficit presupuestario español alcanzó los 71.524 millones de euros en los 11 primeros meses del año, es decir, un 6,79% del Producto Bruto Interno (PBI).

La economía española entró en recesión en el segundo semestre de 2008 después de varios años de fuerte crecimiento económico y tres años seguidos de superávit, que en 2007 había alcanzado un máximo del 2,2% del PBI. Las últimas previsiones arrojan para el año que cierra hoy una caída interanual de la economía del 4%.

En 2008, el déficit fue del 3,8%, por encima del límite del 3% fijado por los países de la Eurozona, y para 2009, el Gobierno prevé un desbalance público (sumando la seguridad social) del 9,5%.

A comienzos del último mes del año, la polémica agencia de calificación financiera Standard & Poors bajó la perspectiva de la economía española de «estable» a «negativa», debido precisamente al déficit.

Zapatero también aseguró que «el desempleo es la gran preocupación del Gobierno y la gran responsabilidad del Gobierno». «Va a haber una clara y contundente moderación en la destrucción de empleo en 2010» y «esperemos poder crear empleo neto a finales de 2010», indicó.

Al entrar en recesión, España volvió a niveles de desocupación propios de la era del socialista Felipe González. El desempleo subió desde menos del 8% a casi el 18% actual, es decir, alrededor de cuatro millones de personas, la mayor tasa de la UE después de Letonia. Algunas previsiones cifran en un 20% el desempleo en 2010.

A comienzos de los 90, con el PSOE en el poder, España había escalado a una tasa todavía mayor, y si bien había comenzado a descender en la última etapa de González, fueron las medidas económicas ortodoxas de José María Aznar, en la segunda mitad de la década, las que permitieron a la economía española ingresar en una contundente etapa de crecimiento.

Ya en el período de Aznar (1996-2004), la economía española había sentado uno de sus pilares en la construcción de edificios fuera de todo control. Se crearon ciudades artificiales, se modificó casi por completo el litoral marítimo con construcciones ilegales y el precio de la vivienda llegó a triplicar su valor en euros en ciertos segmentos en ocho años.

La burbuja comenzó a pincharse antes de que se declarara la crisis internacional. El metro cuadrado comenzó a retroceder. Junto con la desocupación, muchos créditos se tornaron impagables aún vendiendo el bien hipotecado. La caída del turismo (España recibe más de 50 millones de visitantes por año) dibujó la crisis perfecta. Se sumó a ello que la flexibilidad de la economía, por ejemplo laboral, entró en competencia con la de países del Este.

Propósito

El socialista Zapatero indicó ayer que su Gobierno trabajará para intentar llegar a un «acuerdo social» en el primer trimestre de 2010 entre sindicatos y empresarios para reformar el mercado de trabajo e impulsar el empleo de los jóvenes, uno de los colectivos más afectados por la recesión.

Por otro lado, el Ejecutivo aprobó aumentar un 1,5% el salario mínimo, que pasará de 624 a 633,3 euros mensuales.

España es uno de los países de la UE donde el salario mínimo es más bajo, y Zapatero había prometido en 2008 aumentarlo a 800 euros en 2012.

En el plano político, el jefe de Gobierno se ve obviamente afectado, aunque el opositor Partido Popular no logra en las encuestas sacar una ventaja decisiva. En parte, por sus problemas internos y por la falta de liderazgo de su máximo referente, Mariano Rajoy, quien ayer evaluó que lo peor del año fueron el desempleo y la inacción del Ejecutivo para afrontar la crisis.

Agencia AFP

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