16 de agosto 2011 - 00:00

Adiós a la unidad opositora: Cristina rechaza boleta única

Adiós a la unidad opositora: Cristina rechaza boleta única
Si la oposición conservaba alguna remota esperanza de materializar la estrategia del candidato único en las elecciones de octubre, Cristina de Kirchner se encargó ayer de barrer con esa ilusión. En conferencia de prensa desde la Casa Rosada, y con el trauma de los comicios en Santa Fe y Córdoba todavía fresco, la Presidente descartó implementar ese sistema a nivel nacional (ver nota en pág. 3).

Más allá de las disquisiciones teórico-prácticas sobre la conveniencia o no de la boleta única, el kirchnerismo perdió en todos los experimentos electorales donde se usó ese sistema. En Santa Fe, la candidatura de Agustín Rossi registró la peor marca del PJ en la historia de esa provincia. En Córdoba, sin candidato propio, el Frente para la Victoria prolongó esa racha negativa. En la noche del domingo, cuando la precandidatura de Cristina de Kirchner ya se acomodaba por encima del 50% de los votos y tanto Ricardo Alfonsín como Eduardo Duhalde se estacionaban en la franja del 12%, comenzaron a bosquejarse discretas interconsultas en el arco opositor para analizar el complicadísimo escenario de cara a las elecciones generales del 23 de octubre.

La diputada Graciela Camaño, titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, vislumbró en la posibilidad de implementar la boleta única la principal tabla de flotación hasta octubre. Sólo ese sistema permitiría que los candidatos presidenciales se bajen antes de ser proclamados por las juntas partidarias. La boleta única permitiría, por ejemplo, que Alfonsín, Duhalde, Alberto Rodríguez Saá o Carrió, en un gesto altruista ajeno a la cultura política argentina, depongan sus candidaturas presidenciales pero manteniendo en pie el resto de las categorías, a legisladores nacionales, provinciales e intendentes.

La boleta única, al dividir el voto por categorías, permitiría en octubre que un único candidato opositor sea acompañado por diputados, senadores e intendentes de otros partidos al facilitar el voto cruzado. Pero para implementar ese sistema haría falta una ley del Congreso que, en caso de ser aprobada, tendría como seguro destino el veto presidencial. De hecho ya existen proyectos presentados sin tratamiento en el recinto, como el del senador filo-kirchnerista Samuel Cabanchik. Este sistema, endiosado no sólo por radicales, socialistas, peronistas federales y cívicos, también cautiva a la Cámara Nacional Electoral. De acuerdo con Camaño, una interpretación restrictiva de la nueva ley de reforma política, le permitiría a este conglomerado de magistrados instalar el sistema por vía judicial.

Sin embargo, Cristina de Kirchner se anticipó a cualquier estrategia y aclaró que «sin un soporte de papelitos, donde uno pudiera verificar adecuadamente, la boleta es la boleta y está o no está». La Presidente intentó así expresar que la implementación de la boleta única como reclaman muchos sectores de la oposición genera inconvenientes.

Argumentó la jefa de Estado que en las últimas elecciones en Córdoba «hubo 18 por ciento de votos en blanco en la categoría de diputados, porque es un sistema más complicado que el de Santa Fe». Si bien la Presidente dijo que no está cerrada a «ninguna discusión», aclaró que el sistema de boletas con colores y fotografías «se identifica mucho la boleta con lo que uno quiere votar», y además «figuran todos los candidatos».

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