24 de enero 2018 - 00:00

Adiós a Nicanor Parra, el irreverente creador de la “antipoesía”

Considerado un influyente poeta del siglo XX, el chileno hijo de Violeta Parra introdujo el léxico simple en su poesía. Ganó el Cervantes en 2011.

Encono. La osadía de visitar a Richard Nixon le valió ser repudiado por los comunistas, alejándolo del poeta y Nobel Pablo Neruda, quien tuvo un papel activo en el Gobierno socialista de Salvador Allende.
Encono. La osadía de visitar a Richard Nixon le valió ser repudiado por los comunistas, alejándolo del poeta y Nobel Pablo Neruda, quien tuvo un papel activo en el Gobierno socialista de Salvador Allende.
Físico, matemático y creador de la "antipoesía", Nicanor Parra falleció este martes a los 103 años. En más de un siglo de vida, revolucionó la poesía hispanoamericana con un estilo extravagante y transgresor que conquistó especialmente a las nuevas generaciones.

Considerado un influyente poeta del siglo XX, Parra falleció en la madrugada de ayer en su casa en la comuna de La Reina, en Santiago, por problemas de salud que no fueron precisados, pero estuvo consciente hasta el final de su vida.

Parra publicó en 1937 su primer libro, "Cancionero sin nombre", pero tuvieron que pasar 17 años para que publicara su segunda y más importante obra: "Poemas y antipoemas" (1954), el detonante de la "antipoesía", la escritura irreverente, mundana y a la vez sencilla que caracterizó su obra. Con este libro, Parra se revela contra la poesía tradicional chilena, rígida y seria a su juicio, e introduce la ironía y el léxico simple para hablar de temas cotidianos. "Se trata de 'desbarrotizar' la poesía chilena", dijo el poeta en una entrevista. "Yo trataría de permitir que se abrieran puertas y ventanas, de manera que la realidad entera se incorpore a la academia", insistió.

Desde ese momento, su prolífica obra siguió con libros como "Antipoemas" (1960), "Manifiesto" (1963), "Obra Gruesa" (1969), "Poesía política" (1983), "Poemas para combatir la calvicie" (1993), "Páginas en blanco" (2001).

Nacido en una modesta familia de San Fabián de Alico (Chillán, sur de Chile), hermano entre otros ocho de la popular cantautora Violeta Parra, Nicanor destacó en ciencias, aunque su vocación fue siempre la literatura. Licenciado en Matemáticas y física de la Universidad de Chile, estudió en Estados Unidos e Inglaterra, y se especializó en mecánica y cosmología. El ramal artístico de la familia Parra se extendió durante los años y ha dado numerosos talentos como Angel Parra, hijo de Violeta, otro gran cantautor que murió en París el año pasado a los 73 años. Su hijo, Angel Cereceda Parra, fue fundador del exitoso grupo chileno Los Tres, y es reconocido como uno de los grandes guitarristas de Latinoamérica.

Parra ganó el premio Cervantes en 2011, mantuvo una ambigua relación con el poder y huyó de la poesía ideologizada.

Durante la Guerra Fría, pese a haber sido considerado de izquierda, sorprendió a la intelectualidad de la época cuando aceptó una invitación a tomar el té de la esposa del ex mandatario estadounidense Richard Nixon.

Su osadía le valió ser vetado en la Feria del libro de La Habana y repudiado por los comunistas, alejándolo del poeta y Nobel chileno Pablo Neruda, quien tuvo un papel activo en el gobierno de la Unidad Popular del socialista Salvador Allende.

Con los años las diferencias se profundizaron con Neruda, quien vivió y fue sepultado a pocos kilómetros de la residencia en la que Parra pasó sus últimos días, en el balneario de Las Cruces, en la costa central chilena, donde el antipoeta vivió casi en el ostracismo y esquivando a la prensa.

En círculos intelectuales se comenta que incluso cuando Neruda falleció, en 1973, a los pocos días del golpe de Estado que instaló la dictadura de Augusto Pinochet, la tercera esposa del vate Matilde Urrutia, impidió que Parra entrara al velorio.

"A contraposición de Neruda, que hablaba del pueblo, Nicanor habla como el pueblo", graficó el escritor y crítico literario chileno Camilo Marks, sobre la diferencias que marcaron la poesía de Parra y Neruda.

También como rasgo diferenciador, Nicanor Parra mezcló la literatura y obras visuales, con montajes de gran impacto, como "El pago de Chile" (2006), una representación en la que aparecían ahorcados todos los presidentes del país.

Parra fue involuntario protagonista también de uno de los principales bochornos del presidente Sebastián Piñera, quien lo dio por muerto al inaugurar la feria del Libro de Santiago del año 2010.

Hasta antes de fallecer, el poeta seguía activo, escribiendo a diario en su residencia en Las Cruces, en un escritorio que miraba al Océano Pacífico, y paseando invierno y verano sobre las tranquilas calles de este pequeño balneario.

"Invierno y verano camina; maneja su auto Volkswagen, escribe mucho, y siempre es muy visitado. La vida del tío Nicanor está abonada por la sencillez y la falta absoluta de farándula", aseguraba su sobrina Isabel, sobre la rutina del escritor.

"Chile pierde a uno de los más grandes autores de la historia de nuestra literatura y voz singular en la cultura occidental. ¡Estoy conmovida por el fallecimiento de Nicanor Parra! Mi más profundo pésame a su familia", dijo la presidenta Michelle Bachelet, en su cuenta oficial de Twitter. En ocasión del cumpleaños número 100 de Parra, Bachelet fue una de las selectas invitadas.

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