9 de abril 2009 - 00:00

Advierten por empleos en aceiteras

Ricardo Echegaray
Ricardo Echegaray
La industria aceitera sigue manifestando su rechazo a la decisión tomada esta semana por la AFIP, que excluyó a la soja del régimen de importación temporaria que permitía ingresar al país la oleaginosa, con destino a industrialización, sin pagar impuestos. La advertencia que trasciende desde el sector apunta a que, con menos materia prima proveniente de Paraguay y Bolivia, sobrará aún más capacidad de procesamiento y se afectarían fuentes de trabajo en forma directa e indirecta.
Fuentes de la Cámara de la Industria Aceitera Argentina (CIARA) negaron a este diario que grandes empresas del sector esté planeando despidos. Aún así, en forma extraoficial, los aceiteros admiten que se reducirá la actividad y, por lo tanto, podría haber consecuencias para el empleo.
La mala cosecha local (se obtendrán menos de 40 millones de toneladas, contra más de 46 millones del año pasado) no será ahora completada con el ingreso de soja de países vecinos. Aun antes de conocer la decisión de la AFIP, la capacidad de la industria aceitera se encontraba ocupada en un 70% de los potenciales 50 millones de toneladas anuales que puede recibir. Se estima que ahora se liberará otro 5% de esta capacidad.
Cabe señalar que el acopio de soja por parte de los productores -mantienen unos 5 millones de toneladas de la campaña pasada- ya había retraído a este sector industrializador que instaló un gigantesco polo de desarrollo -el más importante del mundo- en la zona de Rosario y los puertos del río Paraná.
Durante 2008, la Argentina importó y procesó unos 2,9 millones de soja de Paraguay y Bolivia. Tras la publicación de la Resolución Nº 109 el lunes pasado, el ingreso de estos porotos de soja destinados a la industria quedó fuera de un régimen de excepción y deberá pagar 18,5% más de impuestos (el 10,5% de IVA, el 5% de IVA adicional y el 3% de Ganancias), tal como explicó el martes el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, que negó que se haya prohibido la importación. La intensión del Gobierno es obligar a la industria a comprar el stock de soja que los productores de locales mantienen acopiado, y se avance en la liquidación de divisas.

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