Advierten sobre necesidad de darle mayor protagonismo a la educación de los jóvenes

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Marcelo Miniati, director ejecutivo de Fundación Cimientos, licenciado en Economía de UCA, impulsa considerar a la educación como inversión.

Periodista: ¿Cómo se encuentra hoy el estado de la educación en el país?

Marcelo Miniati: Argentina supo tener un sistema educativo de calidad, pero es cierto que era otro el contexto. Hoy, un poco menos de la mitad de los jóvenes en edad escolar se encuentran fuera del sistema educativo. De los que están adentro, la mitad no termina en tiempo y forma, y cuando egresan, la mayoría no tiene los conocimientos indispensables para tener una inserción social plena.

P:. ¿Cuáles son las mayores urgencias que se deben atender?

M.M.: El Sistema Educativo tiene que poder garantizar que se cumpla la ley, y esto es "brindar las oportunidades necesarias para desarrollar y fortalecer la formación integral de las personas a lo largo de toda la vida y promover en cada educando/a la capacidad de definir su proyecto de vida, basado en los valores de libertad, paz, solidaridad, igualdad, respeto a la diversidad, justicia, responsabilidad y bien común". Los datos demuestran que la urgencia tiene que pasar por garantizar el derecho a la educación de todos los jóvenes argentinos y garantizarles un paso por la escuela significativo.

P.: ¿Cuáles son las causas del abandono escolar?

M.M.: Entre las más relevantes está la necesidad económica del grupo familiar al cual pertenece el o la joven, la maternidad o paternidad adolescente, la repitencia y sobreedad y la desmotivación.

P.: ¿Cómo trabaja Cimientos?

M.M.: Hacemos foco en el desarrollo de habilidades socioemocionales como motor de igualdad de oportunidades. Acompañamos de manera personalizada, mediante un tutor y una beca a más de 2.500 estudiantes en contexto de vulnerabilidad para que logren trayectorias educativas significativas y puedan terminar la escuela secundaria en tiempo y forma.

P.: ¿Cómo se instrumentan las becas?

M.M.: Cada alumno recibe una suma mensual para gastos asociados a la educación, bancarizamos a la familia favoreciendo la inclusión financiera. Nos financiamos con aportes de individuos y empresas que apadrinan a estudiantes. Hoy, con $1.500 mensuales se puede apadrinar a un alumno con nombre y apellido y transformarle la vida. Este aporte incluye el acompañamiento del tutor.

P.: Pareciera que la agenda pública gira en torno a la crisis edilicia y el conflicto salarial docente y universitario.

M.M.: Los temas abordados por los medios en relación con la educación sin dudas son relevantes y aspectos clave a tener en cuenta para su pronta resolución, pero el debate debería profundizar aún más sobre lo que esperamos de nuestro sistema público educativo. Entendemos que el camino tiene que ser de una transformación integral y que cuente con un amplio consenso social para lograr un sistema de calidad y equitativo.

P.: ¿Cómo ve la situación del empleo joven en Argentina?

M.M.: La desigualdad y pobreza afectan en mayor medida a los jóvenes y adolescentes. En Argentina, la mitad de los adolescentes son pobres y el desempleo afecta en mayor medida a menores de 29 años. El 21,5% de las mujeres y el 17,3% de los varones, en este rango de edad, están desempleados. A este tsunami de marginalidad se suman los jóvenes que ni estudian ni trabajan, son 750 mil historias que quedan truncas.

P.: ¿Cómo trabaja Cimientos para impulsar el empleo?

M.M.: Desde Cimientos trabajamos para revertir estos índices en la secundaria, a partir del desarrollo de herramientas prácticas necesarias para el día después de la escuela. Una vez egresados, a través de alianzas, buscamos favorecer el primer empleo formal.

P.: ¿La crisis económica actual tiene alguna relación con las anteriores respecto a su impacto en la educación?

M.M.: La educación suele ser una variable de ajuste ante cada crisis que enfrenta la Argentina. Esto se ve en que la discusión siempre gira en torno a los salarios y no con una visión integral. Es hora de que sea considerada una inversión y la herramienta más eficaz para generar un crecimiento y desarrollo sostenible a largo plazo.

P.: La ley de financiamiento educativo marca que el Estado debe destinar el 6% del PBI a educación. ¿Es suficiente?

M.M.: Si uno revisa cuánto invierten los países desarrollados y líderes en materia educativa, llega a que el 6% del PBI debe ser el piso. Pero la discusión no debe ser nominal, sino entrar a términos reales a partir de la pregunta: ¿En qué y cómo invertir? Aumentar la torta presupuestaria debe ser para transformar la educación a partir de una política educativa que contemple las particularidades de nuestra sociedad en general y de cada jurisdicción en particular. Toda la sociedad debe acompañar esta épica ya tengan poder decisión real o no. Es hora de volver a poner la educación en agenda y que de una vez para siempre entendamos que la educación es la única solución.

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