Para el Gobierno no habrá marcha atrás. Entre los problemas directos que quiere solucionar el oficialismo lo antes posible para encarar los próximos cuatro años de gestión, está el de Aerolíneas Argentinas y sus crónicos paros sindicales, fundamentalmente de los pilotos de APLA. No desconoce el Gobierno que este, no otro, es el verdadero mal de la empresa y lo que hace que la compañía siempre esté en la mira de los clientes. En los próximos días se anunciarán medidas que modificarán la situación laboral de los pilotos, lo que generará una protesta y un nuevo conflicto, que derivará en una disputa que para el oficialismo será terminal. Sabe el Gobierno que cuenta con el apoyo de los gobernadores, legisladores oficialistas y opositores, y hasta del resto de los trabajadores de Aerolíneas, muchos de ellos ya cansados de la «dictadura de APLA». En los planes de los funcionarios del oficialismo está tomar esta especie de guerra como un ejemplo para otros casos similares. (Ver pág. 7.)
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