25 de marzo 2010 - 00:00

Aerolíneas: exceso de pilotos provoca postas de tres días

Jorge Pérez Tamayo, de APLA.
Jorge Pérez Tamayo, de APLA.
El déficit de Aerolíneas Argentinas, que sigue rondando el millón de dólares diarios, tiene múltiples motivos; uno de ellos es la excesiva dotación de pilotos que registran la empresa y su «hermana» Austral.

Cada comandante goza de un salario mensual cercano a los u$s 10.000; pero ésa no es la única fuente de erogaciones que provocan al grupo aéreo reestatizado: justamente por la superpoblación de pilotos, Aerolíneas Argentinas está prolongando hasta tres noches las estadías de las tripulaciones en destinos del interior, cuando lo habitual es que el comandante y el copiloto pernocten en la escala y retornen a base a la mañana siguiente. Desde ya, esto implica que cada avión que parte desde Aeroparque lleva una dotación extra de pilotos, que son los que vuelan el aparato al día siguiente porque quienes lo llevaron se quedan en el destino.

Según fuentes sindicales consultadas por este diario, las postas preferidas para estas largas vacaciones pagas -que en la mayoría de los casos son involuntarias, desde ya- son Mendoza y Salta, donde la empresa debe gastar en dos y tres noches de alojamiento, viáticos y comidas para tripulaciones que -en condiciones normales, o sea si hicieran falta para volar máquinas que, por otra parte, la empresa no posee- deberían retornar a Aeroparque con sólo una noche de descanso.

La razón de esta sobredotación de pilotos hay que rastrearla en la génesis de la reestatización de Aerolíneas-Austral: el gremio que obró como punta de lanza contra los empresarios españoles que aún hoy -y pese a declaraciones en contrario del presidente de Aerolíneas, Mariano Recalde, siguen siendo los accionistas de la compañía- fue APLA, que encabeza el ex comandante de los vuelos presidenciales Jorge Pérez Tamayo.

Si bien por su rol en la pelea con Marsans a este veterano piloto -veterano de la Fuerza Aérea y cercano a la edad jubilatoria- se lo premió con el «cockpit» de los aviones en que se desplaza Cristina de Kirchner, hace un semestre se lo desplazó de esa butaca por amenazas contra el Gobierno que profirió en una asamblea de su sindicato, motivadas por un supuesto no cumplimiento de promesas por parte de los «K». Pérez Tamayo también debió sufrir el desplazamiento del gerente de Operaciones que había logrado colocar en la conducción de Aerolíneas.

Sin embargo, la empresa no sólo no ajustó el número de aviadores en proporción a su menguada flota, sino que lo incrementó desde que el Estado se hizo cargo de la misma.

El Gobierno, a través del secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, está intentando sumar voluntades dentro de los gremios del sector, un tema clave para al menos garantizar que la empresa continúe en el estado de «paz social» que rige desde la reestatización; por ahora el apoyo de APLA está atado con piolines. El más firme apoyo lo brinda el sindicato más numeroso: APA (Asociación del Personal Aeronáutico), que agrupa al personal de tierra, administrativo y de «handling» de equipajes.

En el otro extremo se encuentra APTA, el gremio de los técnicos, encolumnado en la CGT Celeste y Blanca que encabeza Luis Barrionuevo y que no podría divergir más con el Gobierno del matrimonio presidencial. En el medio quedaron los tripulantes de cabina de la AAA, cuya conducción pro K fue desplazada casi a la fuerza por acción de la Justicia.

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